
En las redes sociales se publicaron imágenes que muestran un vehículo de combate de infantería Marder 1A3 de fabricación alemana perteneciente al 10º Cuerpo de Ejército de las Fuerzas Armadas de Ucrania, equipado con el sistema Sania para contrarrestar drones con vista en primera persona (FPV). El sistema Sania es una herramienta de detección y supresión de drones.
Como se señala en la publicación Army Recognition, los drones FPV son controlados directamente por el operador, sin comunicación con la navegación por satélite, lo que los hace menos vulnerables a la guerra electrónica. Sin embargo, los bloqueadores pueden desactivarlos. Una de las principales ventajas de estos drones es su coste relativamente bajo, que oscila entre 500 y 1000 dólares. A pesar de su bajo precio, son capaces de causar daños a equipos militares, cuyo coste es muchas veces superior al de los vehículos aéreos no tripulados. El tiempo de vuelo limitado y la baja carga útil, que permite equipar los drones con hasta 1 kg de carga de combate, son limitaciones al utilizar drones FPV.
El sistema Sania funciona según un doble principio: detecta la presencia de drones FPV en un radio de 1,5 km y, cuando lo detecta, activa un "jammer" anti-drones capaz de suprimir las señales de control de los drones a una distancia de hasta 1 km. Este sistema se activa únicamente cuando se detecta una amenaza procedente de drones, lo que conlleva un aumento temporal de la firma electrónica de los vehículos blindados. Se sabe que sistemas similares están instalados en la mayoría de los vehículos alemanes y también en los tanques.
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