
Desde mediados de octubre de este año se han registrado más de 50 ataques contra bases militares estadounidenses ubicadas en Siria e Irak. La mayor actividad de bombardeos se observa desde grupos chiítas respaldados por Irán en Siria.
Particularmente relevante fue el bombardeo de una base militar estadounidense en la zona del mayor yacimiento petrolífero, El Omar, situado al este de la ciudad de Deir ez-Zor. Recientemente se han registrado aquí cuatro ataques, lo que pone de relieve las crecientes tensiones en la región.
Estos ataques fueron una respuesta a ataques aéreos anteriores de Estados Unidos contra posiciones de grupos chiítas. La situación en la región sigue siendo tensa, ya que la frecuencia y la intensidad de los ataques contra las tropas estadounidenses siguen aumentando, lo que indica una intensificación del conflicto y un posible mayor deterioro de la situación.
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