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viernes, 21 de marzo de 2014

El futuro de la economía rusa en un mundo en crisis

La volatilidad de los mercados financieros globales se está incrementando rápidamente y la amenaza de una nueva crisis global está de nuevo en las agendas. Pero según los expertos del foro de la Semana de los Negocios Rusos celebrado en Londres en marzo, los gobiernos del G20 están preparados para proteger sus economías.





Se ralentiza el crecimiento de los países emergentes y crece la incertidumbre global. Fuente: ITAR-TASS


La falta de coordinación entre gobiernos y la preocupación de los estados por su situación económica interna lleva a una especie de desglobalización, a la formación de economías más cerradas, lo cual, en última instancia, tiene un impacto negativo en la situación financiera global, informa Neil MacKinnon, analista macroeconómico de VTB Capital.

MacKinnon comenta: “La historia nos ha enseñado que, cuando las cosas van mal en términos económicos, los políticos se preocupan de su economía doméstica, pero en ocasiones los objetivos de la política doméstica pueden entrar en conflicto con los objetivos globales, y esto es lo que sucede en este momento”.

Para mantener unos tipos de interés bajos en un contexto de inestabilidad global, Estados Unidos continúa persiguiendo una política de monetización de la deuda estatal mediante la compra de bonos del Estado. La masa monetaria está subiendo: desde el año 2008, anterior a la crisis, se incrementó casi cuatro veces.

Miedos europeos

En la eurozona, la masa monetaria se ha multiplicado por 1,5. Para reducir los riesgos de caer en una trampa de deflación, los economistas instan al Banco Central Europeo a que lleve a cabo una flexibilización cuantitativa similar a la de Estados Unidos comprando hasta un 0,7 % de la deuda pública de la eurozona cada mes.

No obstante, en lugar de estimular la demanda del consumidor y la inversión, el dinero barato está llevando a la formación de burbujas de activos financieros en el sector inmobiliario, en los metales preciosos, en los mercados emergentes y en el mercado de los derivados.

La estricta política monetaria y el incremento de los tipos de interés a niveles más altos que los de la inflación podría disparar tarde o temprano una crisis financiera global mayor comparable a la de 2008, aunque los políticos intentan postergar este momento todo lo posible y siguen imprimiendo dinero.

Ralentización en China

Frente al contexto de los grandes problemas en las economías de Estados Unidos y la UE, los mercados emergentes han sido durante mucho tiempo una isla de esperanza. La reputación de las “economías del futuro” y la confianza de los inversores en las perspectivas de sus inversiones, especialmente en China, han dado paso no sólo a un rápido crecimiento económico, sino también a una seria responsabilidad.

Sin embargo, China es claramente incapaz de cargar con el peso de esta responsabilidad. El principal problema de China es su burbuja de crédito y una mala disposición de sus recursos de inversión. La proporción de las inversiones en el PIB es del 50% y esto no es una estructura viable, comenta Neil MacKinnon.

“En este momento, las autoridades chinas están enfrentándose al dilema de la reconciliación de su objetivo de alcanzar un crecimiento del 7,5% con una deuda del PIB del 230%. Están intentando desinflar esta burbuja de crédito provocando un colapso en el sistema bancario chino”.

Los miembros de la comunidad de expertos opinan que las esperanzas puestas en los mercados emergentes, que en la actualidad ocupan la mitad de la economía global, “han provocado una gran decepción”.

El futuro de Rusia

En este contexto, la posición y el futuro de Rusia no parecen tan amenazantes. Tras pasar de ser un enemigo al aliado estratégico de China, Rusia ha reforzado su posición en el sector energético y, a pesar de la incertidumbre geopolítica actual, es un elemento clave en las relaciones comerciales entre Europa y Asia, así como el mayor proveedor de recursos energéticos de Eurasia.

No obstante, los expertos llaman a prestar atención a Asia Central, una zona a la que hasta ahora no se ha prestado la atención suficiente. Según la percepción occidental, sigue siendo una parte extraña e inexplorada del mundo. En realidad, en esta región viven unos 80 millones de personas, tiene el segundo mayor depósito de uranio del mundo, los cuatro mayores depósitos de gas y oro y es la octava región con mayor número de yacimientos de petróleo.

Durante los próximos 10 años, la proporción del petróleo de Asia Central en el mercado global crecerá de un 2% a un 10% y la de gas natural se incrementará de un 7% a un 14%.

Esto garantiza un buen comienzo a la región, según Liam Halligan, columnista del periódico The Telegraph que declara: “Durante los próximos 20-25 años en el mundo pasaremos de ser 6.000 millones de personas a 8.000 millones, según la ONU, y la única parte del mundo que puede gestionar bien este crecimiento (en términos de producción energética sin utilizar métodos extremadamente caros como las plataformas petrolíferas) es Asia Central”.



Política del apogeo

Sobre la amenaza de las sanciones económicas contra Rusia por parte de los países occidentales debido a la crisis en Ucrania, Halligan aconseja no olvidar el gran volumen de interacción comercial que existe entre las partes enfrentadas.

Hay que pensar una cosa: durante los últimos diez años el intercambio comercial entre Rusia y la UE se ha incrementado desde los 90.000 millones de euros hasta casi los 400.000 millones anuales.

Esto hace de las sanciones un instrumento de presión débil, comenta el experto, que explica: “Rusia es el mayor socio comercial individual de Alemania y viceversa, existen enormes inversiones de empresas estadounidenses y europeas y estas no querrán que sus inversiones se pongan en peligro. Habrá algunas medidas de cara a la galería contra ciertos individuos, pero no tengo casi ninguna duda de que no habrá fuertes sanciones comerciales”, explica.

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