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lunes, 25 de marzo de 2024

Vladimir Putin, el verdadero artífice del renacer de Rusia

Putin era poco conocido cuando llegó a primer ministro.


Antes de ser presidente de Rusia por primera vez, Vladimir Putin era un auténtico desconocido para los rusos, aun para la élite política de entonces; se sabía que era un ex agente de la KGB, pero no mayor cosa.   Antes de él, Rusia tuvo tan solo en 14 meses tres presidentes, así que no había gran expectativa por su persona, se suponía que tendría el cargo solo algunos días, así que nadie le presto mayor atención a su discurso de toma de posesión de la presidencia rusa; nadie preveo lo que llegaría a ser. 

Rusia antes de la llegada de Putin vivía en un caos total, dejado por su predecesor Borís Yeltsin, un pusilánime hombre borracho y pendenciero, que su mayor mérito fue estar en el lugar y momento adecuado para aprovecharse de la revuelta social e intento de golpe de estado que destituyo al nefasto masón, empleado del Gobierno Mundial Oculto, de la élite financiera/bancaria iluminista, Mijaíl Gorbachov.  



Gorbachov fue el último presidente soviético, si es que a eso se le puede llamar presidente, pues él fue el artífice de la destrucción de la URSS, el que siguió las instrucciones de la masonería internacional para destruir a su más peligroso oponente; él lo hizo a través de su famosa Perestroika, que intencionalmente tenía el objetivo de sembrar el descontento popular, (aunque aparentemente era lo contrario), y de esa manera propiciar una revuelta social, que finalmente se dio. 



Borís Yeltsin no hizo mayor cosa que arruinar el sistema productivo soviético que heredo, destruyo totalmente el aparato de gobierno, privatizo todo de manera desordenada, tendenciosa y deshonesta, arruino en pocas palabras lo que fue la Unión Soviética, pues al poco tiempo de ser designado presidente de la URSS, la disolvió.   Y la que fuera la otrora poderosa Rusia (pues cuando él disolvió la URSS, él asumió el cargo de presidente de la misma), la arruinó, dejando un caos total, una nación de pobres, con una poderosa oligarquía de amigos suyos, que convirtió en dueños de los medios de producción, de los medios de comunicación, y de los recursos naturales, que antes fueron del estado.   Pero también dejo una gran mafia que controlaba el gobierno, y una terrible delincuencia organizada y no organizada en las calles.   En pocas palabras, dejo una sociedad en descomposición, un estado fallido, que no tenía pies ni cabeza; y eso fue lo que recibió Vladimir Putin al iniciar su primer mandato como jefe de gobierno.  

Desde su primer discurso ante la Duma rusa, Putin tenía claro los pasos a seguir para resolver la crisis que vivía su país, él sabía que era necesario acabar con las mafias de poder que controlaban al estado, él sabía que se necesitaba disciplina y re-estructurar la pirámide de gobierno con gente patriota, y no con vende patrias esbirros de los poderes fácticos extranjeros, también sabía que era necesario acabar con las oligarquías industriales, comerciales y de servicios que controlaban la economía rusa post soviética, pues ellas eran las culpables del escaso progreso de la nación, eran el lastre que no dejaba progresar a la economía rusa, pues limitaban su desarrollo; pero también eran las culpables de la enorme inequidad en la distribución de la riqueza del país, por lo tanto había que acabar con ellas, con su monopolio y poder.    
Es por eso que una de sus primeras acciones de gobierno fue arrestar al oligarca ruso de los energéticos y medios de comunicación Mijáil Khodorkovsky, acusarlo de monopolista y enriquecimiento ilícito (era de los amigos de Yeltsin, el que lo ayudo a crear su monopolio, regalándole prácticamente muchas empresas estatales soviéticas), para de esa manera poder confiscarle sus bienes y regresarlos al estado; es así como se crea la compañía estatal petrolera rusa , y lo que fueron sus empresas las partió en varios grupos, y con ello acabo con el monopolio en la energía y medios informativos que mantenía ese señor y otros como el, que siguieron el mismo destino.   Eso fue un gran incentivo para la economía nacional, y desde entonces comenzó a despegar y desarrollarse.  



En el discurso al cual hago referencia, Putin advertía que la voz de Rusia ya no era tomada en cuenta por las potencias extranjeras, Rusia ya no tenía autoridad ni peso político en el mundo, porque además de todo, su economía estaba muy debilitada, incapaz de tomar una acción militar en el exterior, si de por sí tenía bastantes conflictos internos como para ocuparse de los externos.   Putin hacia un llamado a la unidad, para poder enfrentar con éxito todos esos problemas que los aquejaban, y uno de los más urgentes por solucionar, era lo que estaba pasando en la república federada de Chechenia, pues había una guerra en esa región que buscaba su independencia de Rusia.  

Las tropas rusas en Chechenia en 2001.


Así que lo primero que hizo el señor Putin al tomar el cargo de presidente, fue reformar las estructuras militares, imprimiéndoles una  mejor disciplina, pero aún más importante que eso, les pago, y les pago bien, pues antes de él, al cuerpo castrense se le pagaba poco, y a veces les tardaban varios meses el pago; pero ya una vez recibieron su sueldo puntual, la moral subió, y la disciplina mejoro, eso fue crucial a la hora de enfrentar a los grupos rebeldes armados chechenos, pues lo que no lograron en tres años, lo hicieron en meses, y sofocaron la rebelión independentista; con ese triunfo la confianza en Putin mejoro notablemente, así como la admiración del  pueblo ruso hacia su persona.  



Poco a poco las cosas fueron mejorando para la economía de los rusos, gracias a las reformas establecidas por Putin, como también por sus esfuerzos para acabar con los grupos fácticos de poder y su monopolio en la economía, pero también por su combate a la delincuencia organizada.   Todas estas acciones transformaron a la debilitada Rusia post-soviética, a una potencia mundial en toda regla.  
 
Putin desde su primer mandato busco el resurgir de Rusia en la escena internacional.   El, como agente de la extinta KGB añoraba los años dorados de la Unión Soviética, cuando los rusos eran respetados y admirados por muchos, cuando todos tenían un trabajo y sueldo seguro; el extrañaba todo eso, y es por ello que desde el primer momento trabajo para regresarle a Rusia esa gloria perdida.  

Ya desde el intento de invasión de la OTAN a Siria, él se mostró en todo su coraje y determinación, que no es que le faltara antes, pero no estaban las condiciones dadas para exhibirlo.   Pero si nos regresamos unos años atrás, Putin ya había demostrado esa determinación a través de su empleado Dimitri Medvédev, entonces presidente ruso, al advertir a la OTAN y a los europeos, que exponían a sus ciudadanos a un ataque atómico ruso si continuaban con la instalación en sus países del escudo antimisiles global estadounidense.   Entonces como que no se la creyeron mucho los de la OTAN, y eso a pesar de la respuesta rusa de colocar plataformas móviles de misiles Izkander, con capacidad atómica, en la región rusa limítrofe con Polonia de Kaliningrado.   

Pero lo de Siria ya fue determinante y evidente, ahí ya se vislumbraba claramente el resurgir de Rusia como potencia global, admirada y temida; tanto así, que impidió el ataque militar de la OTAN a ese país, y no solo lo hizo con palabritas, lo hizo demostrando fuerza y voluntad, al enviar buques de guerra a las costas sirias y al mediterráneo, dispuestos a enfrentar a las fuerzas de la OTAN.   Envió lo mejor de que disponía, incluyendo a su único porta aviones, y al buque insignia apodado el asesino de portaaviones.   Con semejante muestra de poder los disuadió de intervenir militarmente en Siria. 

Y ya en Crimea, fue toda una declaración de intenciones, un grito de que no estaba dispuesto a tolerar más la intervención estadounidense en sus asuntos e intereses; una afirmación potente y palpable de la nueva Rusia, fue la presentación incuestionable de Rusia como potencia mundial, y no regional como desdeñosamente dijo Obama.   A nadie le ha quedado duda ahora de la potencia que es Rusia hoy, una potencia equiparable a los Estados Unidos.   Se ha hecho sentir la fuerza rusa, que ha regresado para demostración del mundo entero.  

Con esto Rusia declara y aclara que la dominación imperial mundial estadounidense ha llegado a su fin, e inaugura un mundo bipolar, o, más estrictamente, multipolar.  

Rusia acabo con la potencia mundial hegemónica, y de paso los ha dejado en evidencia y vergüenza, diciendo al mundo la verdad de las mentiras exclamadas por el imperialismo Yanki.   Ha desenmascarado su doble moral, su doble criterio, y su engañosa voz. 

En cierta manera se podría comparar a Vladimir Putin con Adolf Hitler, pero solamente en su capacidad de liderazgo y convencimiento, pues ambos sacaron a sus países del atolladero en que quedaron: los alemanes al terminar la primera guerra mundial, y los rusos al perder la guerra fría contra Estados Unidos. 

Hitler acabo con la inflación rampante, la falta de trabajo, los pésimos salarios, y le dio un nuevo impulso a la industria nacional (en gran medida como consecuencia del rearme alemán), después del caos que reino en Alemania al terminar la primera guerra mundial. Con su liderazgo y carisma convenció a los alemanes de que podían resurgir de sus cenizas, y le creyeron y lo hicieron.   Despego Alemania y se convirtió en líder en muchas cosas, como en la industria y la ciencia; pero además rearmo al ejército alemán, los hizo una fuerza militar poderosa y moderna, tanto, que estuvieron cercas de conquistar el mundo, subyugo a toda Europa y casi lo logra con Rusia e Inglaterra, y todo, o casi todo, fue mérito de Hitler y su grupo de colaboradores. 

La diferencia entre Hitler y Putin está en su discurso, en su ideología, pues el primero buscaba la superioridad de la raza aria y la conquista del mundo para el tercer reich; exterminando en el proceso a todas las sub-razas, o sud-humanos como ellos les llamaban, empezando con los judíos, gitanos, y discapacitados. En resumidas cuentas, Hitler buscaba realizar un plan luciferino autentico, pues él era sirviente y adorador de Satanás, y su ideología y religión era satánica; tenía contacto y comunicación directa con Lucifer, a través de sesiones espiritistas con médiums, o directamente lo hacia él. 

En el caso de Putin, él también es el artífice del resurgir de la gran Rusia como potencia global, y ha   seguido prácticamente los pasos que camino Hitler, pero sin su ideología satánica.   Empezó por imponer disciplina, acabo con las mafias de poder, acabo con los monopolios privados capitalistas, relanzó la industria y la técnica rusa, y finalmente reestructuró el ejército, marina y fuerza aérea, brindándoles mejores condiciones de vida (con ello subiéndoles la moral) y, por último, se ha embarcado en un rearme en toda línea, renovando casi en su totalidad a las fuerzas armadas, sustituyendo las antiguas armas soviéticas por nuevas, totalmente actualizadas y eficaces; como muestra de ello, es el rechazo de la OTAN a enfrentarlos, y eso que apenas es el inicio del rearme, ahora que lo concluya, imagínense el poder de disuasión y ataque que tendrá entonces el ejército ruso. 
 
Vladimir Putin más que practicar una doctrina satánica, sería todo lo contrario; es el único líder mundial que aboga y practica los valores cristianos; el único que protege los valores morales y éticos; el único que cuida a su pueblo de la influencia de la ideología luciferina del Nuevo Orden Mundial, impidiendo la propaganda pro-homosexual y proabortista, recriminando a los estadounidenses el haber abandonado los valores cristianos.   Si hay alguien que luchará por conservar el cristianismo, aparentemente va a ser él.   Si hay alguien que defenderá la libertad religiosa, será él.   Si algún ejercito podría considerarse el ejército de Dios, tendría que ser el ruso.  

Aunque pudiera parecer una contradicción, pues siempre nos han vendido los medios occidentales a los rusos como los malos, como los salvajes, pero ya vemos que en realidad los malos, salvajes y luciferinos son los lideres occidentales, los de la OTAN. 

Concluyendo, Vladimir Putin es el verdadero artífice de la nueva Rusia.   Es un verdadero estadista en toda la extensión de la palabra; visionario, y de un espiritu enorme. 

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