
El personal militar ucraniano ha encontrado serias dificultades para operar los tanques británicos Challenger 2 proporcionados por el Reino Unido en marzo de 2023 en apoyo a Ucrania en su conflicto. De los 14 tanques transferidos, sólo siete permanecen en servicio, uno de los cuales fue destruido por un dron después de activar una trampa explosiva, y dos sufrieron daños importantes durante la contraofensiva de otoño de Ucrania del año pasado. A pesar de la restauración del casco quemado de uno de los tanques y la conversión de otro en vehículo de entrenamiento, los problemas de fiabilidad y mantenimiento siguen siendo críticos.
En particular, las tripulaciones ucranianas señalan dificultades con la movilidad del Challenger 2, especialmente cuando maniobra en condiciones climáticas difíciles. Los vehículos pesados suelen quedar atascados en el barro, lo que reduce significativamente su eficacia en el campo de batalla. Los problemas de logística también aumentan la complejidad: la entrega de los repuestos necesarios desde el Reino Unido a veces lleva meses y no siempre hay mecánicos calificados disponibles para mantener el equipo en funcionamiento.
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