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martes, 26 de marzo de 2024

Las bombas planeadoras rusas son “armas milagrosas”

La adquisición de cazas F-16 podría marcar un punto de inflexión en las capacidades de defensa aérea de Ucrania.

en Zona de guerra



La aviación rusa está intensificando su asedio al terreno ucraniano, desplegando diariamente un arsenal de 100 bombas planeadoras contra las fortificaciones situadas a lo largo de las 600 millas del frente, que marcan los 25 meses de guerra entre Rusia y Ucrania.

Estas municiones, las KAB, han sido descritas por el aparato de inteligencia ucraniano como un “elemento clave” del arsenal ruso, contra el que las fuerzas ucranianas encuentran limitadas opciones de defensa.

La gravedad de la amenaza que suponen estas bombas para las unidades de combate ucranianas queda patente en la crítica situación a la que se enfrenta la 110ª Brigada Mecanizada. En un lapso de días, el lanzamiento intensivo de 125 KAB al día resultó decisivo para comprometer la capacidad defensiva de Avdiivka, un punto estratégico hasta entonces en poder de Ucrania en el este del país.

La brigada ya se enfrentaba a una serie de adversidades, entre ellas una acuciante falta de munición de artillería, agravada tras la suspensión del apoyo por parte de los sectores de tendencia prorrusa del Congreso de EEUU en octubre.

El devastador impacto de las KAB quedó patente en el testimonio de Egor Sugar, un combatiente de la 3ª Brigada de Asalto ucraniana, que describió la transformación del paisaje urbano en ruinas con la llegada de estas bombas, durante la retirada de las fuerzas de Avdiivka a mediados de febrero.

Refuerzo de las defensas aéreas ucranianas frente a la ofensiva rusa

Una ampliación significativa de las capacidades de defensa aérea ucranianas podría ser clave para neutralizar la superioridad aérea que Rusia ha demostrado con sus constantes bombardeos. El despliegue estratégico de una unidad de misiles tierra-aire Patriot, con un alcance efectivo de 90 millas, cerca del frente oriental en febrero permitió a Ucrania interceptar y derribar hasta 13 aviones rusos, incluyendo cazabombarderos Sukhoi Su-34 y cazas de escolta Sukhoi Su-35. Este éxito táctico sugiere una disminución temporal de las capacidades de defensa aérea ucranianas.

Este éxito táctico sugiere una disminución temporal de la frecuencia de los bombardeos rusos, correlativa al aumento de aviones derribados. Sin embargo, la situación cambió drásticamente hacia el 8 de marzo, cuando un dron ruso localizó y marcó la posición de la batería Patriot, facilitando un ataque con misiles balísticos Iskander que resultó en la destrucción de dos lanzadores ucranianos.

Con solo tres baterías Patriot suministradas por Estados Unidos, y un total de aproximadamente treinta lanzadores, la fuerza aérea ucraniana se encontró en la difícil situación de tener que conservar sus activos defensivos sin comprometer la protección contra los ataques rusos en zonas urbanas.

A mediados de marzo, la eficacia de la defensa aérea ucraniana se vio comprometida, lo que permitió que los bombardeos rusos se reanudaran con su intensidad habitual. Rusia adaptó sus tácticas a una combinación de ataques aéreos con KAB seguidos de asaltos terrestres en forma de incursiones rápidas y concentradas, descritas por el Estado Profundo como “cargas banzai”.

Este patrón de combate, caracterizado por avances sucesivos y tácticas de asalto frontal, ha marcado los últimos días de enfrentamiento, según los informes del Estado Profundo. La solución a la crisis impuesta por el KAB parece incierta, aunque el teniente general ucraniano Ivan Gavrylyuk mantiene la esperanza de la futura incorporación de cazas F-16 de origen europeo al arsenal aéreo ucraniano, lo que podría ofrecer un cambio en la dinámica de la guerra.

Potencial de los F-16 en el teatro de operaciones ucraniano: Un cambio en el aire

La adquisición de cazas F-16 podría marcar un punto de inflexión en las capacidades de defensa aérea de Ucrania. Equipados con tecnología superior en cuanto a sensores, sistemas de autodefensa y arsenal de misiles, superan ampliamente a los actuales cazas Sukhoi y MiG operativos de las fuerzas aéreas ucranianas. La disposición de Kiev a incorporar entre 50 y 60 F-16, a partir de esta primavera o verano, abre la posibilidad de contrarrestar eficazmente la amenaza de los bombarderos planeadores rusos.

Sin embargo, la implantación efectiva de los F-16 como elemento disuasorio significativo podría llevar tiempo, dada la necesidad de acumular un número suficiente de estos aviones en suelo ucraniano. Hasta entonces, Ucrania deberá confiar en sus sistemas de defensa antiaérea basados en tierra para repeler los ataques aéreos rusos.

El Teniente General Ivan Gavrylyuk señala además el reto adicional que supone la escasez de ciertos tipos de misiles, especialmente los avanzados misiles Patriot, cuya producción está centralizada en Estados Unidos. Esta limitación pone de relieve la dependencia de Ucrania de la ayuda internacional para reforzar su defensa aérea, especialmente dada la reticencia de parte del Congreso de Estados Unidos a aprobar una financiación adicional de 61.000 millones de dólares para el esfuerzo bélico de Ucrania.

Esta coyuntura financiera y logística supone un reto considerable para las fuerzas ucranianas, complicando sus esfuerzos por repeler la ofensiva rusa y mitigar la eficacia del bombardeo estratégico que ha caracterizado la estrategia militar de Moscú en la guerra. Como señala Gavrylyuk, estas y otras limitaciones dificultan considerablemente la capacidad de Ucrania para ejecutar operaciones defensivas eficaces contra el agresor que avanza.

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