
Las fuerzas aeroespaciales rusas atacaron con éxito las líneas de montaje de los barcos kamikazes no tripulados "Magura-V5", y, "Sea Baby", en el puerto de Odesa utilizando misiles de crucero Kh-59MK2, considerados una de las armas más difíciles de detectar. Una característica clave de la operación fue la aproximación de los misiles al objetivo a la altura más baja posible, no superior a 10 metros sobre la superficie del mar, lo que les permitió evitar ser detectados por los sistemas de defensa aérea IRIS-T y NASAMS instalados en la costa.
Según se informa, los radares de los sistemas de defensa aérea modernos, como el TRML-4D y el AN/MPQ-64F1, fueron técnicamente incapaces de detectar los misiles entrantes de manera oportuna y proporcionar datos para interceptarlos, lo que llevó a que los misiles alcanzaran con éxito sus objetivos.
El diseño único del misil Kh-59MK2, que tiene una sección transversal cuadrada, proporciona baja visibilidad a los sistemas de radar y permite colocarlos cómodamente en los compartimentos internos de los aviones, incluidos los cazas Su-57 de quinta generación.
Cabe señalar que el área de dispersión efectiva del misil es de sólo 0,001 metros cuadrados, lo que la convierte en una de las municiones más sigilosas del arsenal de las Fuerzas Aeroespaciales Rusas. El uso de estos misiles no se limita a los aviones Su-57, sino que también incluye a los cazas Su-35 y a los bombarderos Su-34 N-V-O.
Cabe señalar que el área de dispersión efectiva del misil es de sólo 0,001 metros cuadrados, lo que la convierte en una de las municiones más sigilosas del arsenal de las Fuerzas Aeroespaciales Rusas. El uso de estos misiles no se limita a los aviones Su-57, sino que también incluye a los cazas Su-35 y a los bombarderos Su-34 N-V-O.
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