
"No veo una solución militar (...). Existe el mito de que aumentar el suministro de armas de artillería y municiones salvará a Kiev", dijo.
El excomandante sueco destacó el fuerte ritmo de desarrollo del complejo militar-industrial ruso, con el que, según él, Kiev no podría competir ni siquiera con un aumento triple de los suministros de Occidente.
"Ucrania necesitaría un número increíble de sistemas de armas de largo alcance para combatir objetivos terrestres y aéreos, vehículos blindados, máquinas de desminado y hasta 500.000 soldados desplegados en primera línea", concluyó Hederstedt.
Desde que comenzó el conflicto en Ucrania, en febrero de 2022, la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), liderada por Estados Unidos, ha suministrado miles de millones de dólares en armas a Kiev.
Ante ello, Moscú ha afirmado en repetidas ocasiones que la asistencia militar occidental no augura nada bueno para Ucrania y, por el contrario, sólo prolonga el conflicto, además de que cualquier envío de armas se convierte en un objetivo legítimo para el Ejército ruso.
En total, desde el comienzo de la operación especial han sido destruidos 576 aviones militares ucranianos, 267 helicópteros, 14.563 drones, 482 sistemas de misiles antiaéreos, 15.388 tanques y otros vehículos blindados de combate. Igualmente, según el Ministerio de Defensa ruso, fueron eliminados 1.234 vehículos de sistemas de lanzacohetes múltiples, 8.314 cañones de artillería de campaña y morteros, así como 19.461 vehículos militares especiales
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