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viernes, 29 de enero de 2021

Putin asevera: vivimos la situación previa a la II Guerra Mundial


Putin avisa que el mundo corre el riesgo de caer en una mayor inestabilidad similar a la de la década de los treinta que fue el prólogo de la II Guerra Mundial.

El presidente de Rusia, Vladímir Putin, advirtió el miércoles que el mundo se asoma con mucha velocidad en dirección a una mayor inestabilidad en momentos en que la pandemia del nuevo coronavirus, causante de la COVID-19, se combina con rivalidades globales y otras tensiones internacionales.

Hablando por teleconferencia en una reunión del Foro Económico Mundial de Davos (Suiza), Putin mencionó la creciente desigualdad, el desempleo y un aumento del populismo como chispas potenciales de nuevos conflictos que pudieran sumir al orbe en una era de oscurantismo.

“La pandemia ha exacerbado los problemas y desequilibrios que se han ido acumulando”, sostuvo el líder ruso, para luego añadir que “las instituciones internacionales se están debilitando, los conflictos generales se están multiplicando y la seguridad global se está degradando”.

Por otro lado, Putin elogió la decisión de Rusia y EE.UU. de extender su último pacto de control de armas nucleares llamado Tratado de Reducción de Armas Estratégicas, también conocido como Nuevo START o START III, pero advirtió de que las crecientes tensiones se están pareciendo a la situación previa a la Segunda Guerra Mundial.

“Espero sinceramente que un conflicto global tan ‘caliente’ sea imposible ahora. Significaría el fin de la civilización”, expresó el dirigente ruso y llamó a los líderes mundiales a estar vigilantes para que la situación no se salga de control.

Para Putin, existe un peligro real de que el mundo pudiera enfrentar la destrucción de los valores tradicionales básicos, que de alguna manera influyen en el orden mundial, mientras algunos tratan de buscar enemigos internos y extranjeros para justificar sus políticas geoestratégicas.

Tras atribuir el empeoramiento de la situación económica global a un modelo económico liberal occidental, el presidente ruso aseguró que esta coyuntura fomenta “la intolerancia social, racial y étnica con tensiones estallando incluso en países con instituciones democráticas y civiles establecidas”.

Resaltó además que ha habido “una presión crecientemente agresiva sobre aquellos países que no aceptan el papel de satélites obedientes, el uso de barreras comerciales, sanciones ilegítimas, restricciones en las esferas financiera, tecnológica y de información”.

Las relaciones entre Rusia y Occidente han caído a sus niveles más bajos tras la Guerra Fría. Moscú y los países occidentales siguen sin poder superar las tensiones que surgieron después de la crisis de Ucrania y la anexión de Crimea a Rusia en un referéndum no reconocido internacionalmente. Como medidas de presión, EE.UU. y la Unión Europea (UE) impusieron una serie de sanciones a funcionarios, empresas y sectores económicos rusos.

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