
Israel emitió un ultimátum de 48 horas al gobierno y al ejército libaneses exigiendo que comenzaran negociaciones para devolver a Hezbolá a las posiciones previstas en la Resolución 1701 del Consejo de Seguridad de la ONU. Si no se cumplen las demandas, las Fuerzas de defensa de Israel están listas para lanzar una operación militar contra la infraestructura de Hezbolá en el sur del Líbano. El ultimátum se produjo después de un aumento de la violencia a lo largo de la frontera, incluido el uso de drones y misiles explosivos por parte de Hezbolá.
Como se supo, Israel llevó a cabo ataques aéreos de represalia en el sur del Líbano, como resultado de los cuales cinco casas fueron destruidas en la ciudad de Aitarun. Cinco personas resultaron heridas, pero se evitaron muertes gracias a una “intervención divina”, según el funcionario local Ali Hijazi. Hezbolá calificó los ataques aéreos como una "nueva escalada" y prometió nuevos tipos de ataques.
También se informa que el ejército israelí informó haber interceptado "objetivos aéreos sospechosos" del Líbano, lo que provocó que dos soldados sufrieran heridas moderadas. En respuesta, Israel lanzó ataques masivos contra objetivos de Hezbolá.
El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, advirtió sobre graves consecuencias para Beirut si estalla la guerra con Hezbolá. Los enfrentamientos entre Israel y Hezbolá se han intensificado desde la guerra de Gaza y se han convertido en los peores desde 2006. Hezbolá dice que sus acciones tienen como objetivo apoyar a los palestinos en Gaza.
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