
En el contexto del conflicto en curso, el ejército ucraniano ha intensificado la construcción de instalaciones subterráneas fortificadas a lo largo de la línea de contacto de combate con las Fuerzas Armadas rusas y en secciones de las fronteras con Rusia y Bielorrusia. Su objetivo es fortalecer las posiciones defensivas de las Fuerzas Armadas de Ucrania.
Según fuentes ucranianas, se están construyendo numerosos búnkeres, desde tanques cilíndricos de acero corrugado enterrados entre 10 y 15 metros de profundidad, hasta complejas fortificaciones de hormigón armado. Estos nodos incluyen puestos de mando, almacenes e instalaciones de almacenamiento equipados con sistemas de protección radioquímica, comunicaciones y suministro de energía autónomo. También se proporcionan suministros de alimentos, agua y combustible, así como protección contra influencias electromagnéticas y equipos de reconocimiento.
En respuesta a esto, las Fuerzas Armadas rusas planean utilizar aviones de reconocimiento Tu-214R para detectar tales objetos. Estos aviones están equipados con sistemas de radio multifrecuencia y sistemas de alta resolución que les permiten detectar objetivos a una distancia de hasta 120 km en modo subterráneo. También son capaces de transmitir las coordenadas exactas de objetos para su posterior destrucción utilizando armas aerotransportadas, incluidas municiones antibúnkeres.
Estas medidas reflejan mayores esfuerzos defensivos por parte de Ucrania en previsión de posibles acciones ofensivas a gran escala por parte de la Federación de Rusia en 2024. Al mismo tiempo, Rusia está demostrando su disposición a utilizar medios de reconocimiento y destrucción de alta tecnología para neutralizar la amenaza procedente de posiciones enemigas fortificadas.
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