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sábado, 1 de julio de 2017

Despegue vertical y vuelos a 500 km/h: la aeronave de combate que desarrolla EEUU

LA BATALLA ENTRE DOS CANDIDATOS

Estados Unidos tiene un programa para hacer más rápidos y seguros los helicópteros y aprovechar así sus ventajas: maniobrabilidad en poco espacio y precisión de aterrizaje


El despegue y aterrizaje vertical tiene obvias ventajas tácticas, ya que permite operar desde bases pequeñas y poco preparadas y llevar tropas y munición exactamente al punto necesario. El problema es que el único vehículo capaz de un verdadero aterrizaje y despegue vertical, con la posibilidad de flotar en el sitio, es el helicóptero. Y como dice un viejo refrán de los Marines: "Si las alas van más deprisa que el fuselaje, es un helicóptero y, por tanto, inseguro".

No solo los aparatos de ala giratoria son objetivamente menos seguros que los de ala fija sino que, peor aún, son muy lentos y de ‘patas cortas’: el enorme gasto energético que supone mantenerlos en el aire hace que tengan un alcance muy reducido. Estas dos son las principales pegas que intenta resolver el programa de I+D Future Vertical Lift (FVL, sustentación vertical futura) para desarrollar un vehículo rápido (capaz de alcanzar alrededor de 300 mph, cerca de 500 k/h) y capaz tanto de despegue y aterrizaje vertical como de mantenerse suspendido en el aire y de operar en condiciones de elevada altura y temperatura (‘high and hot’) con un alcance de misión de más de 420 km y de 850 km en crucero. Para el cual, y descartados ya varios candidatos iniciales, hay dos proyectos sustancialmente diferentes.

Por una parte está el V-280 Valor diseñado por Bell Helicopters y Lockheed Martin, un convertiplano similar al V-22 Osprey pero más pequeño, que utiliza mucha tecnología derivada de su hermano mayor y aprovecha las lecciones aprendidas en su uso. Y por el otro está el SB-1 Defiant de Sikorsky y Boeing, un helicóptero con doble rotor coaxial contrarrotatorio y hélice propulsora basado en el demostrador tecnológico Sikorsky X2, que ha alcanzado ya los 460 km/h.



Los dos proyectos compiten ahora por conseguir el contrato para convertirse en el candidato intermedio del programa FVL, que en conjunto pretende reemplazar hasta 25 modelos diferentes de helicópteros del inventario EEUU para mediados de la década de 2030. Como elemento de comparación, el actual helicóptero de transporte básico de las fuerzas armadas EEUU, el UH-60 Black Hawk, tiene una velocidad de crucero de 150 nudos (280 km/h) y un alcance de combate máximo de 320 millas náuticas (590 km).

V-280 Valor: rotando hélices

El diseño del V-280 Valor es similar al de su pariente ya activo, el V-22 Osprey: se trata de aparatos híbridos dotados de alas en que van montadas góndolas de motor y dos grandes hélices contrarrotatorias que pueden cambiar de posición, alternando entre un plano de rotación horizontal (para el vuelo estático, como un helicóptero) y el plano vertical (para el avance, como un avión). Esto les permite combinar la velocidad de los aviones de ala fija con la capacidad de aterrizaje y despegue vertical y de suspensión de los helicópteros, aunque sea a costa de otros problemas.

Así el mecanismo de rotación de las hélices es complejo mecánicamente, lo que aumenta el peso del aparato y lo hace más vulnerable a averías; la distancia entre ambas hélices provoca que si una de ellas deja de funcionar, el aparato sea incontrolable. Además, la práctica ha demostrado que en el régimen de vuelo de transición entre vuelo horizontal y vertical, mientras las hélices cambian de plano, se pueden producir efectos aerodinámicos complejos que pueden llegar a provocar una pérdida de sustentación. Los motores del V-22 han demostrado ser, además, vulnerables a la ingestión de polvo levantado por el propio aparato, lo que ha causado accidentes con víctimas mortales.

A cambio, el diseño permite misiones imposibles con otro tipo de vehículos, al combinar una velocidad y un alcance que ningún helicóptero convencional puede conseguir. Con una velocidad de 500 km/h, se hace posible cubrir un país del tamaño de Afganistán o Irak desde una única base central, ya que cualquier zona queda a poco más de una hora de vuelo. Un ejemplo concreto es el establecimiento en 2013 de la Fuerza Aerotransportada de Tareas Especiales de los Marines EEUU para Respuesta de Crisis en África en la base sevillana de Morón, cuyas misiones cubren el continente africano e incluyen refuerzo de embajadas, evacuación de personal, ayuda humanitaria y formación de aliados. La unidad, compuesta por unos 850 soldados, depende para sus misiones de los MV-22B Osprey, únicos aparatos que cuentan hoy con la adecuada mezcla de capacidades para poder transportar en pocas horas hasta una compañía de Marines a casi cualquier lugar del norte de África.

A diferencia del Osprey, el cambio de plano de rotación afecta solo al eje de la hélice y no al motor completo: así hace el mecanismo más sencillo y fiable

El V-280 Valor, cuyo primer prototipo está ya en avanzado estado de montaje, es más pequeño que el V-22 y considerablemente más ligero, ya que hace extenso uso de materiales compuestos, especialmente en las alas. Está diseñado para volar con cuatro tripulantes y 14 soldados completamente equipados y, a diferencia del Osprey, el cambio de plano de rotación afecta tan solo al eje de la hélice y no al motor completo, lo que hace el mecanismo más sencillo y fiable. La transmisión está diseñada de modo que si un motor falla ambas hélices pueden rotar, evitando desequilibrios. Tiene cola en V, dispone de tren de aterrizaje retráctil y de un sistema de vuelo con redundancia triple, además de poder integrar un casco para los pilotos derivado del desarrollado para el F-35, capaz de mostrar información según su línea de visión.

La posición elevada de las hélices permite un fácil ingreso y salida del aparato, cuya cabina es comparable (y de hecho similar) a la del UH-60 Black Hawk. Dos amplias puertas facilitan entradas y salidas y permiten campos de fuego abiertos para armamento montado en ellas. Además, el V-280 puede llevar cañones, cohetes o misiles para apoyar a las fuerzas de tierra; el fabricante afirma que incluso puede lanzar drones en vuelo. Como indicación de hacia dónde van las tendencias de la guerra futura, el Valor incluye en los asientos de la cabina un sistema de carga inalámbrica para los aparatos electrónicos de la infantería, como radios, ordenadores o sistemas de navegación o visión nocturna.


El aparato tiene una velocidad de crucero de 280 nudos (520 km/h) y máxima de 300 nudos (560 km/h), un alcance máximo que supera los 3.900 km y un rango de misión de 900 a 1.400 km. El peso máximo al despegue se situará en unos 13.600 kg, y dobles ganchos de carga le permitirán elevar 4.500 kg externamente, lo que le permite llevar un cañón M777A2 de 155 mm colgado hasta a 280 km/h. El consorcio constructor espera que cada ejemplar esté en el rango de precio de los helicópteros Blackhawk, y sueña con conseguir pedidos de entre 2.000 y 4.000 unidades (incluyendo tal vez una versión armada de ataque) para rentabilizar la inversión.

SB-1 Defiant, un helicóptero con empujón

El otro contendiente para el programa FVL es el SB-1 Defiant de Sikorsky y Boeing, que es un helicóptero más convencional pero con algunas características propias con cierto historial de fracasos. Para alcanzar las capacidades exigidas por el concurso, el SB-1 tiene una configuración de helicóptero con dobles rotores contrarrotatorios coaxiales como los que se ha especializado en desarrollar el fabricante ruso Kamov. Este diseño ofrece ventajas respecto a la potencia útil, el menor nivel de ruido y especialmente el carecer de rotor de cola al estar exento del par de giro producido en un helicóptero convencional por su hélice. A cambio, tiene mayor complicación mecánica en el diseño del eje principal y precisa de una adecuada separación entre ambas hélices para evitar que puedan colisionar entre sí.

Para aumentar la velocidad horizontal, el proyecto del SB-1 Defiant cuenta además con una hélice propulsora en la cola a la que se deriva la mayor parte de la potencia del motor durante el vuelo horizontal. Esta configuración permitió al demostrador de tecnología X2, en el que se basa, batir (de modo no oficial) el récord mundial de velocidad horizontal para helicópteros al alcanzar los 460 km/h. Boeing y Sikorsky ya trabajaron juntas en el RAH-66 Comanche, un helicóptero ligero de reconocimiento y ataque con características ‘furtivas’ que fue cancelado en 2004 tras invertirse más de 7.000 millones de dólares en su desarrollo. Pero el diseño de helicóptero con hélice propulsora es más antiguo: ya se propuso en los años sesenta por Lockheed con el helicóptero de ataque AH-56 Cheyenne, cancelado por diversos problemas en 1972.

También en el X2 se basa el helicóptero ligero de ataque S-97 Raider, que ya cuenta con dos prototipos aunque es mucho más pequeño y ligero que su pariente destinado al transporte y al ataque pesado. La propuesta del SB-1 Defiant es un aparato de 13,6 toneladas de peso capaz de transportar dos pilotos y 12 soldados completamente equipados en condiciones ‘high and hot’ hasta a 460 km/h. Para cumplir con las especificaciones del programa FVL, deberá tener un alcance de misión de más de 425 km, y sus diseñadores subrayan las ventajas del doble rotor coaxial en cuanto a maniobrabilidad y seguridad. El aparato podría perder por completo la hélice impulsora y no por ello ser menos ágil, aunque su velocidad se vería reducida a la de un helicóptero convencional (277 a 296 km/h).



La hélice propulsora le confiere la capacidad de mantenerse en vuelo estático con la nariz 20 grados por encima o por debajo de la horizontal, postura que los helicópteros convencionales no pueden mantener y que tiene notables ventajas tácticas. Además, se espera que el SB-1 sea capaz de velocidades de ascenso y descenso muy por encima de las de los helicópteros actuales, aunque las capacidades detalladas finales dependerán mucho de la elección de los motores; está previsto que los primeros prototipos utilicen versiones del motor del helicóptero de transporte CH-34 Chinook para más adelante incorporar plantas propulsoras más eficientes y potentes.

En todo caso, la batalla entre el Defiant y el Valor será dura, puesto que las consecuencias de la derrota son graves: el elegido en esta fase marcará la planta común de desarrollo para todo el programa FVL, lo que supone muchos miles de aparatos de múltiples tamaños a lo largo de décadas, todos compartiendo configuración y elementos de pilotaje y mantenimiento. En suma, decenas de miles de millones de dólares en juego, el futuro de las compañías participantes en el alero. Se espera que ambos prototipos estén en condiciones de empezar las pruebas de vuelo a finales de 2017, momento en el que comenzará la pelea final. Lo único seguro es que el futuro helicóptero de transporte de las fuerzas armadas estadounidenses y, por implicación e historia, de muchos otros países, no será un diseño convencional.

Un arsenal bajo el océano: Asia se lanza a construir el submarino más destructivo

INIVISIBLES Y EQUIPADOS CON MISILES BALÍSTICOS

China, Rusia, India, Japón, Australia... son algunos de los países asiáticos que se han lanzado a construir nuevas versiones de submarinos equipados con alta tecnología militar



China flexiona sus músculos militares, de eso nadie duda, y como consecuencia su política exterior se hace cada vez más agresiva. En ninguna parte se nota tanto esta nueva postura militar como en el Mar de China Meridional, donde una vaga y dudosa reclamación territorial basada en un mapa de tiempos de la Segunda Guerra Mundial con difícil encaje en la legislación marítima internacional tiene a todos los países de los alrededores alborotados. La consecuencia de este endurecimiento de posturas ha sido la que cabía prever: el inicio de una desbocada carrera armamentística en la zona. Y como se trata de una región marítima por excelencia y con enormes distancias a considerar el tipo de buque elegido ha sido el barco de guerra ‘furtivo’ por excelencia: el submarino.

En los últimos años, la región de Asia, y el sureste asiático en particular, está siendo un chollo para los astilleros fabricantes de submarinos con decenas de pedidos y concursos casi en cada país de la zona. Lo cual supone muchos miles de millones de dólares, aunque no solo eso: en los acuerdos de venta de armamento siempre hay un componente estratégico.

El submarino es el arma perfecta para hacer olas en esta zona del planeta con una inversión mínima. Y si no que se lo pregunten a los japoneses, que en la Segunda Guerra Mundial perdieron casi entera su marina mercante ante los ataques de los submarinos estadounidenses, que también dañaron (y mucho) a la Armada Imperial. Sigilosos y letales, dotados con armamento moderno de misiles y torpedos pesados y con sensores (sonares avanzados, sistemas de comunicaciones, radares) con los que sus antepasados no hubiesen podido soñar siquiera el submarino moderno es un arma muy peligrosa.

Misiles de crucero bajo el océano

En especial los actuales submarinos diésel eléctricos (SSK) que son silenciosos y difíciles de detectar, sobre todo en las agitadas aguas cercanas a las costas. Y sobre todos ellos los dotados de sistemas del tipo AIP (Air Independent Propulsion, propulsión independiente del aire) que les permite estar sumergidos durante días y hasta semanas; casi como un submarino nuclear de ataque (SSN), pero sin el enorme coste y el ruido basal de estos.

Prueba de un misil balístico submarino lanzado por Corea del Norte. (Foto: Reuters)

Equipados con sonares remolcados y laterales de gran precisión, con sistemas de combate avanzados y sensores que les permiten controlar grandes espacios de territorio, algunos tipos con 'hidrojets' en lugar de hélices para reducir su detectabilidad y con velocidades elevadas que les permiten recorrer las enormes distancias implicadas en la defensa del interés nacional en una región tan amplia con la que va del Índico al Pacífico, los SSK ofrecen una capacidad muy interesante en el ámbito naval por un precio relativamente ajustado.

La posibilidad de añadirles tubos lanzamisiles del tipo VLS (Vertical Launch System) que les permiten lanzar misiles de crucero sin reducir la dotación de torpedos o la capacidad de transportar comandos multiplican su utilidad. No olvidemos que submarinos de este tipo han sido capaces más de una vez de dar buenos sustos a flotas de portaaviones estadounidenses en maniobras: los SSK de última generación, bien tripulados y usados son mortíferos en aguas someras y peligrosos en cualquier circunstancia, en especial si disponen de AIP.

Eso sí, su tecnología no está al alcance de cualquier país: solo unos pocos tienen la capacidad industrial y la tradición que les permite ofrecer en el mercado este tipo de armas. Por eso el mercado internacional de submarinos es muy animado, con la participación de países inesperados y la virtual ausencia de algunos de los principales vendedores de armamento del planeta: los EEUU dejaron de construir submarinos diésel eléctricos hace décadas (su flota es 100% nuclear), y por tanto están fuera del grupo de vendedores.

Los países mejor armados en el ámbito submarino son también los más poderosos de la zona y los que poseen una tradición naval más antigua

En el que sí aparecen países como Suecia, Holanda, Corea del Sur y (sobre todo) Alemania y Francia, además de Rusia y China. El malhadado proyecto del S-80 fue el fallido intento de la industria naval española, tradicional cooperadora con Francia en este aspecto, por entrar en este selecto club con un diseño propio. Su bien publicitado fracaso acabó con cualquier posibilidad a este respecto.
Los grandes: China, Rusia, India, Japón y Australia

Los países mejor armados en el ámbito submarino son también los más poderosos de la zona y los más pudientes, además de los que poseen una tradición naval más antigua. Dos de ellos pueden considerarse una potencia en declive (Rusia) o no interesada en la agresión (Japón), mientras que los otros dos están claramente en auge: China y la India. Por su parte, Australia está en mitad de la zona y se ve afectado por lo que allí ocurre. En los últimos años el despliegue militar chino ha sido el mayor de la región en todas las armas, pero las especiales características de su posición geográfica y de sus necesidades defensivas han concentrado en la marina y sobre todo en el arma submarina una considerable parte de su esfuerzo.

China ha sido tradicionalmente un estado insular en el sentido estratégico con escaso o nulo apetito por la proyección de poder a grandes distancias y preocupado ante todo de defender sus propias costas. Hoy esto está cambiando muy rápidamente según continúa el despegue económico de la economía china, que depende del transporte marítimo para mantenerse y crecer. Por eso las agresivas reivindicaciones sobre el Mar de China Meridional, un área que concentra una enorme cantidad de tráfico de mercancías y materias primas con destino a China o procedentes de allí. El país en su proyección marítima está separado de las aguas abiertas por cadenas de islas que están en manos de potenciales adversarios y cuyos estrechos tendrían que atravesar sus buques para ganar el Pacífico o el Índico. Así pedazos de roca dispersos en el mar como las islas Babuyan, al norte de Filipinas, o las Ryuku al sur de Japón se convierten en puntos clave de control. De ahí la importancia de los submarinos.

Submarino chino de la Song, Tipo 039. (Foto: Wikimedia Commons)

Además China ha refrendado su estatus de gran potencia invirtiendo en una flota de submarinos de misiles balísticos intercontinentales (SLBM) que le proporciona una capacidad de represalia nuclear a salvo de ataques preventivos; a partir de este mismo año se espera que mantenga en patrulla permanente uno de sus cuatro SLBN clase Jin (Tipo 094). Para protegerlos y para mantener controladas las áreas de patrulla cuenta con submarinos de ataque nucleares (dos del Tipo 093 y uno del Tipo 095), pero ante todo con una amplia flota de SSKs.

Entre ellos destacan 13 de los modernos clase Song (Tipo 039) y 15 de la clase Yuan (Tipo 039A) diseñados y construidos en la propia China, estos últimos equipados con sistemas AIP. Sobre su letalidad baste destacar que en 2006 un clase Song emergió a distancia de tiro del portaviones estadounidense Kitty Hawk, hasta donde había llegado sin ser detectado, mientras navegaba en el Mar Oriental de China. Además China cuenta con 12 clase Kilo de diseño ruso y 17 del Tipo 035, estos últimos derivados de un venerable diseño soviético. En todo caso una flota peligrosa en las aguas cercanas a la costa y capaz de dificultar el uso de amplias áreas a grupos de portaviones enemigos.

El gran rival de China por el control de las rutas de navegación, pero desde el otro lado, es la India. Menos desarrollado económicamente y con una infraestructura industrial de inferior calidad la India tiene que atender a sus intereses en ambas orillas del Índico, pero mantiene una rivalidad con China que ha llegado a calentarse en forma de algo más que escaramuzas fronterizas en alguna ocasión. La India no dispone aún de capacidad nuclear en SLBMs, aunque cuenta con un ejemplar de la clase Arihant con la que pretende disponer de ella; deberá construir al menos tres buques más para conseguirlo. Además el país cuenta con un SSN ruso de clase Akula en alquiler y ha solicitado otro; la idea es entrenar tripulaciones y técnicos en su uso para después desarrollar un proyecto propio de SSN del que construir seis ejemplares.

Rusia cuenta con dos submarinos nucleares de misiles balísticos clase Borei, además de tres viejos Delta III de construcción soviética

En cuanto a submarinos diésel eléctricos la India dispone de seis ejemplares de la clase Kalvari, un diseño basado en los Scorpène franceses y dotado de sistema AIP, y planea construir localmente otros seis barcos del Proyecto 75I basados en un diseño extranjero que aún no ha sido licitado. Los submarinos del proyecto 75I contarán con propulsión AIP y probablemente con VLS. Además de estos buques modernos la India cuenta con nueve submarinos de la clase Sindhughosh basados en el Kilo ruso y cuatro de la clase Shinshumar basados en el Tipo 209 alemán. Dada la posición geográfica del país en el Índico la corta autonomía relativa de estos barcos no les resta capacidad, aunque para proyectarse hacia los estrechos de Malaca y el Mar de China Meridional la India necesitará esos SSN.

Rusia cuenta con una importante presencia en el Pacífico, aunque no tanto como en la época de la Unión Soviética: la flota de aquel océano ha sufrido serios recortes derivados de la crisis económica que vive en país. A pesar de ello cuenta con dos submarinos nucleares de misiles balísticos clase Borei, la más moderna con la que cuenta, además de tres viejos Delta III de construcción soviética. También tiene seis submarinos nucleares de misiles de crucero (SSGN) clase Oscar II, un diseño pensado para atacar grupos de portaviones estadounidenses durante la Guerra Fría, y al menos cuatro ejemplares de submarinos nucleares de ataque clase Akula II y un Akula I. La flota de SSK consta de ocho submarinos clase Kilo, considerados entre los diseños más capaces de submarino convencional de origen ruso.

Submarino eléctrico indio de la clase Kalvari. (Foto: Wikimedia Commons)

Por su parte Japón cuenta con un elevadísimo nivel técnico e industrial y con una tradición de construcción naval que se remonta a principios del siglo XX y que dio excelentes modelos de navíos (incluyendo submarinos) durante la Segunda Guerra Mundial. La constitución pacifista adoptada tras la guerra alejó a la industria japonesa de los mercados internacionales de armamento y sus reducidas fuerzas de autodefensa constituyen un mercado muy pequeño, pero la excelencia técnica se nota.

Es por ello que los 20 submarinos japoneses, todos ellos diesel eléctricos, están considerados entre los más sofisticados y letales de los que existen en el mundo de esta clase. Se trata de 10 de la clase Oyashio, más antiguos, y ocho de la modernísima clase Sōryū construidos muy recientemente, de los cuales se espera contar con 12 en total. Se trata de barcos grandes y muy potentes dotados de avanzados sistemas electrónicos y de ataque; los Sōryū cuentan con sistemas AIP. Se espera que los últimos ejemplares (aún en construcción) reemplacen el AIP por baterías de ión de litio como las que equipan móviles y ordenadores, mucho más potentes que las clásicas: esto les daría prestaciones cercanas a las de un submarino nuclear.

Precisamente un derivado de los Sōryū era uno de los principales contendientes en el programa de reemplazo de la flota de los submarinos clase Collins por parte de Australia, pero al final perdió el concurso para sorpresa de muchos. La isla-continente cuenta con seis Collins relativamente modernos, un modelo basado en el Tipo 471 sueco modificado para sus especiales necesidades, pero precisaba comenzar el proceso de reemplazo. El país necesita buques grandes y muy rápidos dada la enorme superficie a patrullar, capaces además de trabajar bien en las gélidas aguas cercanas a la Antártida y en los mares tropicales cercanos al Ecuador.

Al concurso se presentaron múltiples diseños de todo el mundo como los Sōryū adaptados y varios diseños franceses, alemanes y holandeses; la idea era presentar también el S-80 español, pero sus problemas lo hicieron imposible. Finalmente el gobierno australiano anunció el ganador en el diseño francés Shortfin Barracuda basado en los SSN de la clase Barracuda de la armada francesa pero con propulsión convencional; hay quien dice que la principal ventaja del modelo es que sería posible adaptarlo a la propulsión nuclear de ser necesario. Australia prevé construir 12 Shortfin Barracuda para que empiecen a entrar en servicio a partir de 2030; se estima que el coste total superará los 33.600 millones de euros a lo largo de la vida del programa.


Los medianos: Pakistán, Indonesia, Corea del Sur

Otros países tienen o han encargado sustanciales flotas submarinas, ya sea para no perder terreno en el vecindario, ya por sus especiales necesidades derivadas de tensiones locales con alguno de sus vecinos. Es el caso de Pakistán, cuya manifiesta rivalidad con la India ha justificado la adquisición de 8 submarinos diésel-eléctricos del modelo S-20 a China. El S-20 es un derivado de exportación del Tipo 39A chino en principio sin el sistema de propulsión AIP, aunque algunas noticias sobre la compra paquistaní indican que sus ejemplares sí lo llevarán.

La mitad de estos barcos serán construidos localmente y el resto en China. Pakistán cuenta ya en su flota con 3 Agosta 90 y 2 Agosta 70 construidos a partir de diseños franceses y trabaja en el diseño y construcción de su propio SSN, aunque no hay fecha concreta. La principal preocupación respecto a la futura flota submarina paquistaní es la posibilidad de que sea equipada con misiles de crucero con cabeza nuclear, dada la doctrina del país en este tipo de armamento.

Por número de submarinos, la flota más importante de la zona es la de Corea del Norte, que cuenta con más de 80 ejemplares, pero antiguos

Por número de submarinos, la flota más importante de la zona sería la de Corea del Norte, que cuenta con más de 80 ejemplares de diferentes tipos. Pero los barcos norcoreanos son en su mayoría casi antigüedades, de modelos soviéticos vetustos y aptos tan solo para la infiltración de comandos (muchos de ellos son muy pequeños) o para el minado de puertos y estrechos. El país intenta desarrollar un submarino lanzador de misiles balísticos, hasta ahora con poco éxito.

Su vecino y principal rival, Corea del Sur, dispone en cambio de una moderna y eficaz flota de submarinos diésel eléctricos de construcción local con nueve ejemplares de la clase Chan Bogo y otros nueve de la clase Son Won Il, basadas ambas en diseños alemanes (Tipo 209 y Tipo 214, respectivamente) pero con dispositivos AIP en el segundo caso. Los buques surcoreanos disponen de electrónica y sistemas de combate avanzados que los convierten en rivales muy poderosos; los astilleros del país incluso exportan submarinos.

Así por ejemplo Indonesia acaba de adquirir tres ejemplares (con nueve más por confirmar) de los Chang Bogo modificado construidos en Corea del Sur. El país dispone de dos submarinos de la clase Cakra construidos en los setenta y ochenta también a partir del Tipo 209 alemán modificado, de modo que las cuestiones de mantenimiento, logística y entrenamiento no deberían ser complicadas; ambos buques fueron recientemente modernizados.



Por último, Vietnam ha encargado recientemente toda una flota submarina para proteger su amplia costa, situada toda ella mirando al Mar de China Meridional que China reivindica como propio. El país ha adquirido cinco ejemplares de una variante mejorada de la clase Kilo rusa con opción a una sexta unidad, lo que le convertirá en una fuerza a tener en cuenta en el área. Algo especialmente importante dado que ya ha tenido guerras con su inmenso vecino, y no hace tanto tiempo.

Los pequeños: Taiwán, Malasia, Tailandia

Otros países más pequeños de la región también han decidido rearmarse en el ámbito submarino para protegerse del diluvio que viene. Al fin y al cabo el mejor arma antisubmarina es otro submarino: la caza de sus congéneres está entre sus principales obligaciones, y en el caso de países como Taiwán (o República de China, como también se le conoce) el asunto es literalmente de vida o muerte. Enfrentado a una China que no reconoce su independencia y que reivindica su territorio como propio Taiwán tiene serios problemas para comprar armamento en el mercado mundial ya que los compradores suelen ser presionados por China para bloquear las ventas.

Solo EEUU, y con sus propios condicionamientos internos, atiende las peticiones taiwanesas, lo cual se convierte en un drama en el caso de su urgente necesidad de submarinos diésel eléctricos, ya que Estados Unidos no los construye. Las ventas de este tipo de material han sido siempre canceladas, de modo que hoy Taiwán dispone de dos submarinos clase Hai-Shih, que son de la clase Tench de la época de la Segunda Guerra Mundial remozados y solo sirven como buques escuela, y dos clase Chien Lung construidos en los años 80 a partir del modelo Zwaardvis holandés que están siendo reacondicionados. El país quiere desarrollar su propio diseño, pero de momento carece de la tecnología necesaria.

Los océanos Índico y Pacífico van a tener en las próximas décadas mucho más tráfico debajo de las olas que casi encima de ellas

Lo mismo le ocurre a Malasia, que tan solo dispone de dos submarinos con un diseño basado en los Scorpène franceses que fueron construidos a partir de 2002 con participación de la española Navantia. La ciudad-estado de Singapur tampoco construye sus buques sumergibles, pero compró en la década de los noventa cuatro viejos clase Challenger suecos con más de 40 años de edad para iniciar la creación de un arma submarina; en 2005 se compraron 4 ejemplares de la clase Archer(ex-Västergötland en la marina sueca) y en 2015 se retiraron dos Challenger. Los Archer, que tenían más de 20 años de edad, disponen de sistemas AIP y de sonares y sistemas de combate modernos. Pero la verdadera capacidad llegará de la mano de los dos ejemplares del tipo 218SGque Singapur ha encargado a Alemania para incorporarse a su flota hacia 2020. El acuerdo está valorado en más de 1.000 millones de dólares y los buques serán oceánicos y dispondrán tanto de AIP como de sistemas de combate avanzados.

Los dos últimos de la lista son países que quisieran tener, pero todavía no tienen, submarinos, como son Filipinas y Tailandia. Filipinas, con una economía muy débil y unas fuerzas armadas con limitado presupuesto, ha mostrado su interés por desarrollar un arma submarina, pero sin que por el momento haya habido ninguna acción concreta al respecto. Tailandia, por su parte, lleva desde la década de los 90 negociando con diferentes países la compra de submarinos, legando en varias ocasiones a anunciar un trato que más tarde se canceló. La última vez fue la compra de tres S-20, la versión de exportación del Tipo 039A chino (esta vez sin AIP), pero una vez más a finales de 2015 parece que el acuerdo está paralizado. Tailandia tuvo un escuadrón submarino desde 1938 con cuatro ejemplares de la clase Matchanu fabricados por Japón, pero el grupo fue disuelto tras un intento de golpe de estado en 1951.

Lo que sí es seguro es que las aguas de los océanos Índico y Pacífico, y de los mares intermedios que los separan, van a tener en las próximas décadas mucho más tráfico debajo de las olas que casi encima de ellas. Porque el ritmo de compra de submarinos está resultando frenético.

Los nuevos y letales submarinos rusos Yasen que amenazan a EEUU

Se calcula que la primera unidad ha costado 1.500 millones de dólares. ¿Su problema? Están condenados a convertirse en piezas artesanales por su precio y escasa producción



El dominio del Atlántico norte fue un factor clave para la victoria de la alianza entre Estados Unidos, Reino Unido y Francia tanto en la Primera como en la Segunda Guerra Mundial, y hubiese sido igualmente vital de haber estallado una tercera en los tiempos de la Guerra Fría. La posibilidad de enviar tropas y equipo desde Norteamérica a Europa sería también fundamental en caso de un (potencial, esperemos que imaginario) enfrentamiento entre Occidente y Rusia.

La Unión Soviética dedicó inversión y esfuerzo a desarrollar diversos sistemas de armas para amenazar esta vital línea de comunicaciones, entre ellos los bombarderos Tu-22M Backfire y submarinos lanzamisiles antibuque como los Clase Óscar. Precisamente para reemplazar a los Óscar I y II, se diseñó la nueva Clase Yasen de submarinos de misiles guiados, cuyo primer ejemplar (el Severodvinsk) acaba de entrar en servicio con la marina rusa. Y tiene preocupados a los almirantes estadounidenses por sus características y potencial.

Oficialmente conocido como Proyecto 885, el Severodvinsk está basado en la avanzada tecnología soviética de submarinos de ataque como los Clase Alfa(Lyra) y Clase Akula (Shchuka-B) aplicada a cubrir la función de los Clase Óscar. Los Proyecto 885 usan avanzados reactores nucleares para alcanzar muy elevadas velocidades, e incorporan sistemas de aislamiento acústico que los convierten en los submarinos no occidentales más silenciosos, comparables a tipos como los Clase Los Ángeles Mejorada de Estados Unidos.


La gran potencia del reactor y los avances en técnicas de silenciamiento permiten a los Yasen alcanzar hasta 35 o 40 nudos de velocidad máxima y 20 nudos sumergidos en modo silencioso. Numerosos sistemas de automatización reducen la tripulación necesaria para operarlos a 90 marinos, 32 oficiales y 58 marineros.

Se trata de los primeros submarinos rusos que incorporan un sonar esférico, por lo que sus ocho tubos lanzatorpedos de 650 mm (y tal vez dos de 533 mm) están situados hacia la mitad del casco y no en la proa y popa, como en los submarinos estadounidenses. Se trata del sonar más avanzado que se ha montado en un submarino ruso, con electrónica de procesamiento mejorada.

Los Yasen pueden alcanzar hasta 35 o 40 nudos de velocidad máxima y 20 nudos sumergidos en modo silencioso gracias a las técnicas de silenciamiento

El Severodvinsk tiene silos de lanzamiento vertical para 24 misiles de crucero supersónicos antibuque Oniks o bien subsónicos RK-55 Granat de ataque a tierra, y puede lanzar misiles de crucero subsónicos de la familia Kalibr-PL (antibuque, antisubmarinos o de ataque a tierra) usando sus tubos lanzatorpedos. Con esta combinación de misiles,, puede atacar blancos navales a distancias de entre 300 (Oniks) y 600 kilómetros (Kalibr-3M54K), y blancos terrestres hasta a 2.000 kilómetros (RK-55). El submarino puede transportar hasta 30 torpedos o minas y, según algunos informes, dispone también de misiles antiaéreos.

Los Yasen desplazan casi 14.000 toneladas sumergidos y tienen una longitud de 120 metros; pueden alcanzar una profundidad máxima de 600 metros. A diferencia de anteriores diseños, no tienen doble casco sino que son un diseño híbrido semejante a los occidentales; como en los submarinos modernos más avanzados, el reactor tiene una duración estimada igual a la vida operativa del navío, lo que hace innecesarias las paradas de recarga.



La reducción de ruido en operación, la velocidad silenciosa y la gran potencia de estos buques han preocupado a los mandos estadounidenses encargados de la lucha antisubmarina, faceta en que la marina estadounidense ha perdido práctica y sistemas desde el final de la Guerra Fría. Diseñados originalmente como ‘asesinos de portaviones’, este tipo de naves podría poner en riesgo cualquier refuerzo naval transatlántico en caso de conflicto, por lo que es razonable temerlos.

O quizá no tanto.

Pocos, caros y artesanales

El principal problema de los Clase Yasen es que no se prevé que pueda haber muchos debido a su precio y a lo muy lento que está siendo su desarrollo. La URSS planeaba construir 30 de ellos antes de que se llegara a poner en marcha la construcción del Severodvinsk, en 1993; y para entonces el Estado soviético ya no existía. La construcción quedó paralizada en 1996 y no se reanudó (a marcha lenta) hasta 2004; las crisis económicas y vuelcos políticos retrasaron aún más su entrada en servicio, producida finalmente este año.

Se estima que el coste total del buque superó los 1.500 millones de dólares, y como signo definitivo de los problemas técnicos que ha tenido a pesar de que fue oficialmente recibido por la armada rusa en 2014, no hizo su primera patrulla operativa hasta principios de 2016. Las pruebas de mar y las correcciones de defectos se comieron el tiempo intermedio.

Se estima que el coste total del buque superó los 1.500 millones de dólares. No hizo su primera patrulla operativa hasta principios de 2016

Rusia tiene firmado un contrato por otras cinco unidades del Clase Yasen, y dos de ellos (el Kazan y el Novosibirsk) están ya en construcción, aunque no se espera que entren en servicio antes del bienio 2018-2020. Pero el prolongado tiempo de desarrollo y los fallos han hecho que se modifique el diseño, que ahora se conoce como Proyecto 885M, y se desconoce cuáles serán las modificaciones y mejoras que incorporen estos buques.

Lo que, sin lugar a dudas, va a ocurrir es que las modificaciones encarecerán la construcción, que al hacerse de modo tan lento imposibilitará aprovechar las ventajas del montaje en serie: en esencia, los Yasen serán proyectos artesanales: únicos y, por tanto, muy caros. Ni siquiera es seguro que se lleguen a construir los últimos tres ejemplares, ya que un gabinete de diseño ruso ha anunciado la firma de un contrato para desarrollar la siguiente generación de submarinos de ataque (bautizada como Clase Husky) pensando en la década de 2030.



Por silenciosos y temibles que sean los Yasen, poco podrán conseguir en caso de conflicto con Occidente si apenas hay un puñado de ellos. Para forzar el paso de la Brecha GIUK y abrir camino a atacar convoyes en el Atlántico Norte, los submarinos rusos deberían enfrentarse a los muy capaces submarinos de ataque estadounidenses (Clases Seawolf y Virginia), británicos (Clase Astute) y franceses (Clases Rubis y los futuros Barracuda).

El viejo sistema de escucha SOSUS y los barcos del SURTASS aún están operativos para dificultar esta tarea, y los avanzados aviones de patrulla marítima P-8 Poseidon acaban de entrar en servicio. La dificultad de optimizar tácticas y sistemas de entrenamiento en buques que en la practica serán únicos y diferentes unos de otros complicará su uso conjunto. Ni siquiera la posibilidad de una venta a la India, país al que se le ha ofrecido el diseño, promete resolver el problema esencial de un buque muy capaz, pero demasiado caro para poder comprar suficientes para marcar la diferencia. El eterno problema de las potencias de nivel intermedio.

Portaaviones, anfibios y submarinos: EEUU prepara la mayor expansión de su Marina

PRETENDE CONSTRUIR HASTA 70 BUQUES

Aumentar la flota podría sumar más de 150.000 millones de dólares, lo que implicaría acabar con casi todo el aumento previsible del presupuesto militar


MAGA (Make America Great Again, hagamos EEUU grande de nuevo) es el lema de Donald Trump, nuevo presidente de ese país. Y como parte fundamental de este proceso de reengrandecimiento a lo largo de la campaña, el entonces candidato realizó una serie de promesas relacionadas con el poderío militar estadounidense y su relanzamiento. Ha llegado el momento de cumplirlas.

Aunque cualquier ampliación del tamaño de las fuerzas armadas tendría que estar acompañada por un análisis estratégico que las propuestas de Trump no han ofrecido, lo que sí es seguro es que uno de los pilares de su presidencia pasa por reforzar el ejército, las fuerzas aéreas y, sobre todo, la armada y el cuerpo de Marines de los Estados Unidos.

La promesa más concreta reiterada por el candidato durante la campaña electoral fue el aumento de la potencia naval estadounidense, desde los actuales 274 navíos de combate activos hasta alcanzar una flota de 350 buques. Esto supondría el mayor programa de construcción naval desde el final de la Guerra Fría, aunque todavía estaría muy lejos de la legendaria ‘Flota de 600 Barcos’ que impulsó la presidencia Reagan. Sin embargo, los tiempos han cambiado, y con ellos las amenazas y las capacidades tecnológicas. Ante la propuesta de Trump, la Armada o Marina estadounidense respondió con su propio plan de una flota de 355 barcos para 2020.



La flota estadounidense está estructurada en este momento con alrededor de diez superportaaviones nucleares de la clase Nimitz; por ley la Marina debe disponer de 11 de estos buques, pero el retraso en la entrada en servicio del primer ejemplar de la clase Gerald R. Ford y la retirada del USS Enterprise en 2012 redujeron el número de cascos en activo; se ha anunciado que el Ford será entregado por fin en abril de este año (aunque no entrará en servicio hasta uno o dos años después). Con un desplazamiento de más de 100.000 toneladas, cuatro reactores nucleares de propulsión, un sistema CATOBAR completo y capacidad para más de 90 aviones, los Nimitz son los navíos de su clase más poderosos del planeta con mucha diferencia y los buques de guerra mayores del mundo.

La entrada en servicio del Ford, aún algo mayor y con una capacidad aumentada gracias a nuevas y avanzadas tecnologías, devolverá el número de portaaviones disponibles a 11, mínimo necesario para poder garantizar la presencia de tres grupos de portaaviones en diferentes zonas del planeta: por cada ejemplar en despliegue suele haber otro en reparación y un tercero en entrenamiento y preparación.

El primer portaaviones de la clase Gerald R. Ford se entregará en abril pero no entrará en servicio hasta uno o dos años más tarde

Además de los Nimitz, la Marina de EEUU dispone de nueve buques de asalto anfibios (LHA) de las clases Wasp y America (con otros dos Americas en construcción) que pueden ser usados como ‘mini-portaaviones’ equipados con aviones de despegue vertical Harrier o F-35B y con diversas combinaciones de helicópteros. Los America, más escorados hacia la aviación, tienen un desplazamiento de 44.000 toneladas y una eslora de 257 metros, equivalentes a portaaviones como el francés Charles de Gaulle o el indio Vikramaditya, y pueden llevar un máximo de 20 aviones VTOL.

Los Wasp desplazan 40.500 toneladas, tienen una eslora de 257 metros y en operaciones de control marítimo pueden embarcar hasta 24 Harriers. Tanto los Nimitz como los LHA funcionan como núcleos de un grupo de buques que se encargan de escoltarlos y protegerlos; habitualmente los grupos de ataque de portaaviones llevan al menos un crucero antiaéreo, dos o tres destructores y fragatas y un submarino, y los grupos expedicionarios de ataque un LHA además de otros buques de desembarco y escoltas antiaéreos y antisubmarinos. Además, pueden ir acompañados de otros buques auxiliares, como petroleros y barcos de suministro, según necesidades.



Para cubrir las escoltas y el resto de las misiones asignadas, la Marina de Estados Unidos cuenta con 22 cruceros de misiles guiados clase Ticonderoga; unos 70 destructores, fragatas y LCSs (62 clase Arleigh Burke, 4 LCS clase Freedom y otros 4 clase Independence, 1 Zumwalt) y más de 50 submarinos nucleares de ataque SSN (41 clase Los Angeles, 10 clase Seawolf—uno de ellos adaptado para misiones especiales— y 10 clase Virginia). Además están los submarinos nucleares de misiles balísticos de la clase Ohio, de los que hay en total 18, aunque 4 han sido reconvertidos en lanzadores de misiles de crucero.

En el cuerpo de infantería de Marina (los Marines), Estados Unidos tiene 24 batallones de infantería, el equivalente a 3 divisiones con su propia artillería, aviación de ala fija y rotatoria y sistemas de apoyo y desembarco. Para cubrir las necesidades hay toda una flota de buques de desembarco especializados, empezando por los 2 LPD de la clase San Antonio en servicio, y centenares de barcos auxiliares como remolcadores, petroleros, buques de avituallamiento, etc. En conjunto, Trump se hace cargo de la Marina más poderosa del planeta.

Margen de mejora

Eso no quiere decir que no haya necesidades, o posibilidad de mejoras en el programa de construcción y despliegue de la armada estadounidense. Como cualquier otro servicio, la Marina tiene problemas que no puede resolver y querría disponer de un mayor números de buques para cumplir con las misiones que tiene asignadas, especialmente cuando algunos enemigos casi a su altura incluso podrían superarla en número de navíos.

De confirmarse la promesa del gobierno Trump de aumentar, quizá masivamente, el gasto militar, la Marina sabe exactamente en qué quiere gastar su parte. Los Estados Unidos invierten anualmente en defensa casi 600.000 millones de dólares, 10 veces más que Rusia y más de 2,5 veces el total que gasta China; se calcula que el aumento en el gasto de esta partida podría suponer otros 100.000 millones de dólares anuales, de los cuales más de 50.000 provendrían de anular los recortes obligatorios introducidos por la ley de equilibrio presupuestario de 2013 y el resto serían gasto nuevo que Trump tendrá que convencer al Congreso que autorice.



De obtenerse esa nueva bonanza, la Armada con su porción quiere 47 nuevos buques entre los que destacan otro portaaviones de la clase Ford (acelerando la finalización del USS John F. Kennedy, en construcción) y 16 nuevos grandes buques de superficie entre destructores y la nueva versión ‘fragata’ de los problemáticos diseños del Littoral Combat Ship (LCS).

Además, la Marina quiere más buques de desembarco y de asalto anfibio, así como auxiliares. Pero sobre todo la mayor necesidad está en aumentar en 18 ejemplares el número de submarinos nucleares de ataque de las últimas versiones de la clase Virginia. En efecto, los SSN están muy solicitados para múltiples misiones como escoltar grupos de ataque de portaaviones, espionaje e infiltración de comandos, seguimiento y control de submarinos balísticos de otras naciones (Rusia, China, ahora la India), etc. Con el bajo ritmo de producción actual (2 buques al año) y el calendario de retirada de sus antecesores los clase Los Angeles se calcula que para 2029 el número de SSNs en la flota podría caer a 41 desde los 52 actuales, que ya se consideran insuficientes.

Trump adora al cuerpo de Marines, al que ha prometido recursos para aumentar sus números hasta en una división completa

Como muchos políticos Trump adora al cuerpo de Marines, al que ha prometido recursos para aumentar sus números hasta en una división completa; los Marines a su vez quieren más buques especializados, además de dinero para resolver fiascos de equipamiento como el reemplazo del Assault Amphibious Vehicle o la sustitución de los venerables helicópteros de transporte pesado CH-53H por la versión K.

Y sin embargo existen dudas de que este programa tenga sentido: algunas veces no basta con poner más dinero para resolver los problemas, y cuando se trata de algo tan complejo como una poderosa flota naval cuya renovación se lleva a cabo a lo largo de décadas hay que tener en cuenta otros aspectos. Elementos como el número de tropas disponibles, su nivel de formación y entrenamiento o la política industrial del país pasan a primer plano, así como la interferencia con otros programas imprescindibles.

Urgencias aéreas

Existen dudas de que la industria naval estadounidense tenga actualmente la capacidad de aumentar la producción de submarinos SSN clase Virginia al mismo tiempo que trabaja en el diseño y construcción de la clase Columbia, el SSBN que reemplazará a los Ohio a partir de 2021. Los portaaviones de nada sirven sin su Ala Aérea Embarcada, de las cuales actualmente hay 10 (una de ellas, la 14, se desactivará en 2017); sería necesario aumentar también su número, con los consiguientes costes.

Los Marines no necesariamente quieren más tropas de infantería, pero necesitan con urgencia reconstruir su capacidad aérea y quieren dedicar más recursos a ramas técnicas como la guerra electrónica y el cibercombate. Y algunos de los grandes programas de construcción naval, como el de los portaaviones Ford, los cruceros Zumwalt o los LCS tienen problemas tecnológicos que la simple infusión de fondos quizá no pueda resolver.



Otros aspectos de la postura de Trump pueden incluso perjudicar los esfuerzos de la Marina, como la sombra de sospecha que ha arrojado sobre el programa del F-35. Quizá la Armada podría desarrollar un avión basado en el A/F-18 para sus portaaviones si el F-35C es cancelado, pero los Marines se quedarían sin capacidad de ataque de ala fija sin el F-35B con capacidad VTOL, un aparato que proporcionará a los futuros clase America capacidades nunca antes a disposición del cuerpo.

Las ideas más exóticas del candidato, como su propuesta de reactivar los acorazados clase Iowa, supondrían un coste enorme con poco beneficio real. Y está por ver que los fondos que el nuevo gobierno quiere liberar lleguen a sus destinatarios: un nuevo buque de guerra cuesta de media 2.000 millones de dólares (500 un LCS, 8.000 millones un Ford) sin contar con los costes de mantenimiento o de tripulación; mantener operativo un Nimitz cuesta más de 500 millones de dólares al año. De modo que aumentar la flota en las cifras previstas (más de 70 buques) podría sumar más de 150.000 millones de dólares, es decir, se comería casi todo el aumento previsible del presupuesto militar sin contar con los nuevos gastos fijos. Quizá enfrentados con esta realidad, las ambiciones del nuevo gobierno se moderen en la práctica.

Submarinos no tripulados y un 'buque-arsenal': Así será la Marina de EE.UU. en 2030

Dos centros de investigación y la propia Marina de EE.UU. aventuran cómo será la flota militar dentro de 13 años.



El portal del Instituto de la Marina de EE.UU. ha publicado un análisis en el que se dibuja cómo será el futuro de la armada del país norteamericano. El trabajo incluye tres estudios del Centro para Estimaciones Estratégicas y Presupuestarias (CSBA, por sus siglas en inglés), la Corporación MITRE y la propia Marina.

El estudio del CSBA aboga por el uso de los llamados CVL, portaaviones ligeros, para superar las deficiencias en las capacidades aéreas de la Marina. Se propone que inicialmente se modifiquen buques de asalto anfibio con objeto de que ayuden a la Infantería de Marina en maniobras de ataque. Por su parte, la Marina quiere desarrollar un los portaaviones CV-LX para portar cazas y, de esta forma, permitiría que los Nimitz y Ford se dediquen a albergar aviones cisterna y drones de inteligencia, vigilancia y reconocimiento. La corporación MITRE propone sencillamente aumentar el número de grandes portaaviones hasta las 14 unidades.

En lo que se refiere a otros tipos de buques, los estudios apuntan en distintas direcciones. El CSBA propone usar pequeñas naves fuertemente armadas parecidas a las corbetas suecas de clase Visby. Por su parte, la MITRE aboga por unos buques más grandes. El CSBA y la Marina quieren submarinos armados no tripulados. La Marina también desea contar con un destructor que combine la parte delantera de uno de ellos con misiles clase Arleigh Burke y una parte trasera con espacio para dos helicópteros y dos aparatos no tripulados.

Uno de los conceptos más destacados es lo que la MITRE llama Magazine Ship (Buque Tienda, en español): cada compartimiento de armas albergará o bien un cañon electromagnético con 1000 proyehctiles o bien 128 o 258 tubos lanzadores de misiles antiaéros clase Standart, o de 12 a 24 silos, para los misiles balísticos Pershing III.

China presenta en una gran ceremonia su más grande y sofisticado destructor de misiles guiados.



China ha puesto en marcha el primero de una nueva clase de destructores de misiles guiados, el mayor y más avanzado de su tipo que se han diseñado y construido en el país. A juicio de los analistas este reciente buque representa la nueva generación de destructores de la cada vez más poderosa armada china.

En un comunicado de prensa del Ministerio de Defensa Nacional, o EMN de China, dijo que el barco, que no identificó, aunque ampliamente conocido como el Tipo 055, fue botado en un acto celebrado en el astillero de Jiangnan-Changxing de Shanghai el miércoles por la mañana.

La ceremonia estuvo presidida por el general Zhang Youxia, miembro de la Comisión Militar Central de China, junto líderes de la Marina del Ejército Popular, así como los de la Administración Estatal de Ciencia, Tecnología e Industria para la Defensa Nacional.

En la información facilitada, no aparece el desplazamiento del buque que se cree puede alcanzar las 10.000 toneladas, tampoco se facilitó más información, aunque las imágenes de satélite de la nave en construcción sugiere que va a tener una eslora entre 175 y 180 metros de largo con una manga de aproximadamente 20-22 metros.

Por las fotos de la ceremonia publicadas en los medios estatales chinos se insinúa que el Tipo 055 estará equipado con un sonar montado en la proa y un sistema de lanzamiento vertical de 64 células, o VLS, para la superficie a aire, anti-buque y misiles de crucero en la sección delantera de la nave detrás del cañón de 130 mm. Este barco también incluirá un conjunto de VLS a popa por lo que es probable que el número total de células de VLS con los que cuente el buque puedan ser entre 112 y 128.



El Tipo 055 también cuenta con múltiples funciones en fase radar de matriz similar a los del tipo 052D de los destructores chinos con un sistema parecido al AEGIS de la Marina de los Estados Unidos. Más sensores se encuentran dentro de un mástil integrado en la superestructura, mientras que se cree que habrá hangares a bordo para alojar dos helicópteros.

Aunque clasificado por China como un destructor, un reciente informe del Pentágono sobre los acontecimientos militares chinos considera el Tipo 055 como un crucero, con el nombre en clave Renhai para este tipo de barco. Analistas navales han puesto en duda el desplazamiento de las 10.000 toneladas que se ha publicado, piensan que este número está por debajo de la cifra real.

Se prevé que el primer barco del tipo 055 se pondrá en servicio en 2019, cuando se espera que sea una parte importante en el futuro grupo de batalla junto con el portaaviones Shandong CV-17 y otro tipos de barcos más pequeños como los destructores tipo 052D y las fragatas 054A.

Como se ha informado anteriormente, China está construyendo nuevos buques de esta clase a un ritmo rápido, se sabe que ya hay un segundo casco muy adelantado en el astillero de Jiangnan Changxing. Se supone que China planea la construcción de cuatro de estas embarcaciones. Además, las imágenes de satélite y fotografías aéreas comerciales indican que se están haciendo preparativos para dos buques adicionales que se construirán en el astillero de la industria de construcción naval de la empresa Dalian, en el norte de China.



El ritmo refleja la creciente confianza de China en su avanzada industria de la construcción naval, que recientemente ha incorporado todo, desde portaaviones a submarinos nucleares como parte del programa de modernización naval del país.

Según el Centro de Análisis Naval de Washington, la Armada china está experimentando una ambiciosa expansión y planea alcanzar entre 265 y 273 barcos de guerra, submarinos y buques logísticos para 2020.

China dice que necesita una poderosa marina para defender sus 14.500 kilómetros de costa, así como sus cruciales rutas marítimas. Sin embargo, también parece estar cada vez más dispuesta a desafiar las acciones de Estados Unidos, especialmente en el Mar de la China Meridional, que Pekín reivindica prácticamente en su totalidad.

China también ha nutrido durante mucho tiempo el resentimiento contra Japón por su invasión en el pasado y por su disputa sobre un grupo de minúsculas islas deshabitadas de Senkaku, que igualmente son reclamadas por Taiwán.

Boeing crea un Dron submarino nuclear gigante "que cambiará las misiones militares"



Boeing y el mayor constructor naviero de EEUU crean un Dron submarino gigante nuclear
El sumergible de 15 metros, que funciona de forma autónoma, cambiará la manera de llevar a cabo investigaciones en aguas profundas y misiones militares de reconocimiento bajo el agua.

En los últimos meses, Boeing ha estado promocionando su Echo Voyager, un vehículo autónomo submarino de 50 toneladas que está siendo probado en el Océano Pacífico frente a la costa de California.

En diciembre, el subsecretario de Defensa norteamericano Bob Work visitó la fábrica de Huntington Beach donde se está construyendo el dron submarino. “Es impresionante en todos los sentidos… La larga permanencia bajo el mar, sin intervención humana durante meses gracias a su sistema de energía híbrida recargable, la profundidad de buceo, son cosas realmente emocionantes” dijo Work. “No puedo esperar a que lo metan en el agua y lo prueben”.

Boeing ha formado asociación con Huntington Ingalls para trabajar en su dron Echo Voyager de 51 pies diseñado para permanecer bajo el agua por largos periodos de tiempo. Esta unión llega en un momento en el que la Marina de los Estados Unidos comienza a trabajar en lo que llama grandes vehículos submarinos teledirigidos, drones submarinos no tripulados destinados a cambiar la forma de lucha bajo la superficie del mar.

Boeing y Huntington Ingalls trabajarán juntos en proyectos de vehículos submarinos en las instalaciones de diseño y producción en Huntington Beach; Newport News, Virginia; y en la Ciudad de Panamá, Florida.



“Esta asociación proporciona a la Armada una gran oportunidad para satisfacer las necesidades emergentes y de bajo riesgo que impulsaron el programa de Prototipos Submarinos Avanzados de la Armada”, dijo Darryl Davis, presidente de Boeing Phantom Works, en un comunicado. “Estamos combinando el equipo de ingeniería marítima preeminente de Boeing con nuestro principal constructor naval y la compañía de servicios técnicos de la Marina para conseguir vehículos operativos en los próximos años antes del proceso estándar de adquisición”.

La Marina, en su presentación del presupuesto de 2018 al Congreso el mes pasado, dijo que planea llevar a cabo ensayos con vehículos submarinos existentes y continuar desarrollando nuevos tipos de tecnología antes de incorporarlos formalmente a la flota.

“Esto ayudará a desarrollar la experiencia con estas nuevas máquinas, las comunicaciones, la navegación, la resistencia, la recuperación, la factibilidad de la carga útil y la planificación y ejecución de misiones para los vehículos submarinos no tripulados extra”, dicen los documentos del presupuesto de servicio.

El nuevo miembro de la familia de submarinos no tripulados de Boeing está capacitado para recoger datos de manera independiente, salir a la superficie y transmitir aquellos en tiempo real. El sistema híbrido eléctrico y de combustible permite que se recargue y permanezca bajo el agua durante al menos seis meses.

“Esperamos una larga relación con Boeing mientras nos preparamos para lanzar este multiplicador de fuerza no tripulada para la Armada”, dijo Andy Green, vicepresidente ejecutivo de Huntington Ingalls Industries y presidente de la división de Soluciones Técnicas de la compañía en un comunicado. “Estoy seguro de que este equipo continuará redefiniendo el modelo de autonomía para los UUVs”.