
Según Army Recognition, los recientes ataques de las Fuerzas Armadas de la Federación Rusa (Fuerzas Armadas de RF) a la infraestructura de retaguardia de Ucrania se llevaron a cabo utilizando una cantidad significativa de misiles hipersónicos Kh-47 Kinzhal.
El Kinzhal es un misil de gran tamaño, que pesa unos 4300 kg, 7,2 metros de largo, 1,2 metros de diámetro y una envergadura de 1,6 metros. Es capaz de transportar tanto una carga útil nuclear de bajo rendimiento (de 5 a 50 kilotones) como una carga convencional de alto explosivo. La capacidad del misil para volar a velocidades superiores a Mach 10 y alcanzar objetivos a más de 1500 kilómetros de distancia lo hace prácticamente inaccesible para la mayoría de los sistemas de defensa aérea modernos. Las Fuerzas Armadas de Ucrania afirman múltiples casos de su derrota, pero sin aportar pruebas.
La característica principal del Kinzhal es su velocidad hipersónica, que reduce significativamente el tiempo de respuesta de los sistemas de defensa y crea dificultades para predecir la trayectoria de vuelo. El misil opera en la atmósfera superior, donde muchas armas no pueden alcanzarlo. Según los expertos, hoy en día no existe un sistema de defensa aérea fiable capaz de interceptar misiles hipersónicos del tipo Kinzhal.
El informe también menciona que, según analistas occidentales, el suministro inicial de Kinzhals por parte de Rusia se limitó a aproximadamente 53 misiles. Sin embargo, a principios de mayo de este año se supo que las Fuerzas Armadas rusas ya contaban con hasta 80 misiles de este tipo. Su nivel de producción ha aumentado de 1 a 2 unidades por mes a alrededor de 10, a pesar de las sanciones occidentales.
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