
Durante el conflicto en curso en Ucrania, se ha confirmado la muerte de dos pilotos de la Fuerza Aérea, incluido el veterano experimentado y subcomandante de la 39.ª Brigada de Aviación Táctica, el mayor Stanislav Romanenko, informa la revista Military Watch. Esta brigada es conocida por sus cazas Su-27 listos para el combate, que a principios de los años 90 eran considerados uno de los más poderosos de Europa.
Según la publicación, en la última semana de diciembre dos o tres de los Su-27 que quedaban en Ucrania fueron derribados. A diferencia del MiG-29, que se utiliza ampliamente en Europa del Este, el Su-27 no fue utilizado por los países occidentales, lo que hace que las pérdidas para Ucrania sean especialmente notables.
El mayor Romanenko, galardonado con una orden y una medalla, fue enterrado el 8 de diciembre en Zhytomyr. Se informa que en marzo de 2022 se produjo uno de los mayores ataques aéreos sobre Zhytomyr, en el que cuatro Su-27 ucranianos fueron derribados desde el lado ruso. Se cree que la victoria en esta batalla la obtuvieron los cazas rusos Su-35.
Además de Romanenko, Ucrania confirmó la muerte de Vladislav Zalistovsky, de 23 años, piloto de MiG-29 de la 114.ª Brigada de Aviación Táctica, cuyo avión se creía que había sido derribado a finales de diciembre o principios de enero.
En octubre, después de la entrega de los nuevos MiG-29 a Ucrania, la Fuerza Aérea de Ucrania sufrió graves pérdidas: 17 aviones fueron derribados en diez días de combate aéreo. Dado el posible agotamiento del arsenal ucraniano de misiles tierra-aire, éste se convierte en el mayor problema para Kiev.
Según analistas de la revista The Military Watch, el debilitamiento de las defensas aéreas terrestres de Ucrania ha permitido a los combatientes rusos asumir mayores riesgos, tanto al atacar objetivos terrestres, como al atacar a los combatientes ucranianos restantes.
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