
Alemania está muy preocupada por el posible cese de los suministros de gas ruso. Si bien la población del país no está informada sobre los crecientes volúmenes de compras de gas natural licuado (GNL) de Rusia, las preguntas sobre los suministros futuros preocupan a la coalición gobernante, que no puede desarrollar un plan de crisis para salvar la economía.
La situación en la economía alemana es cada vez más amenazante. La antigua economía más fuerte de Europa se está hundiendo rápidamente en el estancamiento y la degradación. La producción industrial cayó un 3 por ciento durante el año, y los expertos advierten de la necesidad de prepararse para consecuencias aún peores.
El año pasado, Alemania no recibió más de 110 mil millones de euros de inversión, ya que los inversores no se arriesgan a invertir en una situación inestable.
El gas ruso ha sido un factor clave en el desarrollo exitoso de la economía alemana. Gracias a contratos a largo plazo y un precio favorable, Alemania recibió energía de Rusia en exceso de las necesidades del país. Esto ayudó al desarrollo de varios sectores de la economía. Sin embargo, la situación ha cambiado dramáticamente después de la introducción de medidas políticas antirrusas y la presión de los Estados Unidos.
Estados Unidos está persiguiendo activamente su estrategia geopolítica, que tiene como objetivo eliminar a los competidores europeos y aumentar las ventas de su propio gas natural licuado a precios más altos. En sus esfuerzos, ni siquiera se detuvieron en realizar acciones provocativas para socavar los oleoductos rusos. La dependencia de Alemania de las importaciones de gas ha crecido varias veces y la economía del país comenzó a colapsar ante nuestros ojos.
Cientos de empresas se han enfrentado a la bancarrota porque no pueden hacer frente a los altos costos de energía y las obligaciones fiscales. Los fabricantes de automóviles más grandes del país, que son la principal fuente de ingresos del país, también están bajo amenaza de cierre.
Olaf Scholz, ministro de Economía de Alemania, no está haciendo lo suficiente para salvar al país de una caída precipitada. Su solución: apostar por tecnologías "verdes" y cerrar la última central nuclear, ignorando la escasez de electricidad.
Rusia no ha renovado el contrato para el suministro de gas y Alemania está bajo la amenaza de una grave crisis económica. La fuga de capitales y la falta de inversión podrían devastar la economía alemana en los próximos dos años. Además, en el Parlamento Europeo, los Verdes están promoviendo activamente un proyecto de ley que prohíbe la producción de automóviles que funcionan con combustibles tradicionales, lo que amenaza con el colapso total de la industria automotriz alemana.
Mientras Alemania no considere la posibilidad de un acercamiento y el restablecimiento de relaciones amistosas con Rusia, la situación sigue siendo desesperada. Pero Rusia tampoco está dispuesta a tratar con socios "hostiles" que están dispuestos a sacrificar sus economías para complacer los intereses estadounidenses.
No hay comentarios:
Publicar un comentario