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viernes, 18 de diciembre de 2020

El destino del Anchar: por qué Rusia desechó al submarino más rápido en la historia



Con sus características únicas el sumergible nuclear soviético del proyecto 661 Anchar estableció el récord mundial de velocidad en 1970, al alcanzar 45 nudos bajo el agua (83 km/h). Aun así, la nave nunca se produjo en serie y solo se fabricó una unidad. Conoce por qué los submarinos de alta velocidad resultaron inútiles para la Armada rusa.

Para realizar la maniobra a una profundidad de 100 metros, la tripulación desactivó el sistema de protección de las turbinas para que la nave funcionase en el tope de sus límites.

Cuando sus reactores nucleares alcanzaron la potencia del 97%, el Anchar voló bajo el agua a una velocidad de 44,7 nudos (más de 82 kilómetros por hora), mientras que su límite establecido en la construcción era de 38 nudos, escribe el columnista de la versión rusa de Sputnik Nikolai Protopopov.

Incluso 50 años después, ningún submarino en el mundo es capaz de moverse a tal velocidad. El límite para los aparatos modernos es de 35 nudos. Sin embargo, la gran velocidad del Anchar tenía muchas desventajas. A los 35 nudos el ruido en la sección central llegaba a los insoportables 100 decibeles.

Mientras que el flujo de agua al chocar con los bordes producía un rugido similar al de un avión. Entonces, el submarino perdía su principal ventaja: el efecto sorpresa. Las sobrecargas en altas velocidades aplastaban el metal de la carcasa mientras que las escotillas de entre secciones salían volando por la presión.

Con todo esto, el Anchar recibió el visto bueno de la junta directiva de la Marina, afirma Protopopov. A pesar de las desventajas, encajaba perfectamente con su objetivo: cazar portaaviones. Gracias a su capacidad de movimiento rápido, el submarino podía tomar una posición adecuada instantáneamente para disparar los misiles de crucero y escapaba con facilidad de los torpedos enemigos. 

Las tecnologías del futuro

El proyecto 661 fue iniciado a finales de los 50. Los ingenieros involucrados en él recibieron importantes instrucciones: no contar con la técnica, equipos y electrónica ya existentes, sino construir algo completamente nuevo.

Para la fabricación del cuerpo del nuevo sumergible se eligió el titanio —por encima de aluminio y el acero— debido a sus ventajas para las condiciones de aguas profundas: es antimagnético, ligero y resistente a la oxidación. 

"De hecho, habría resultado un submarino eterno. De no ser por el accidente con la bomba de circulación, se habría mantenido en servicio hasta ahora. Pero la primera aleación no tuvo éxito debido a la falta de experiencia. Se han formado grietas en la carcasa. Por lo tanto, fue limitada la profundidad de inmersión", cuenta a Sputnik el diseñador jefe de submarinos nucleares Radiy Shmakov.

Al final, el Anchar obtuvo una carcasa ligera cilíndrica con dos hélices ubicados a cinco metros entre sí. El sumergible de la longitud de 107 metros tenía nueve secciones separadas herméticas y su tripulación constaba de 80 personas.

En el submarino fue instalado el equipo más moderno de aquel entonces: muchos de esos sistemas fueron probados en el mar abierto por primera vez, en particular, los complejos de telecomunicaciones y fibra óptica. Justo con esto tenían un gran recurso del funcionamiento autónomo: el sumergible pudo permanecer en el mar durante 70 días sin entrar en el puerto.

En lo que se refiere a las armas, en la parte frontal colocaron cuatro tubos lanzatorpedos de 533 milímetros y cinco contenedores con los misiles antibuque Ametist. Los misiles se lanzaban desde una profundidad de 30 metros y alcanzaban blancos a una distancia de hasta 70 kilómetros. Anchar era capaz de realizar un golpe masivo con dos voleas a intervalos de tres minutos.

Problemas y pruebas

Debido a la gran dificultad del proyecto y la falta de experiencia, la construcción del Anchar duró alrededor de una década. Se presentaron problemas con el suministro de titanio y otros componentes, la complejidad de la instalación de sistemas a bordo y numerosos retrasos asociados con la adopción de un nuevo sistema de misiles.

Por esto el submarino entró en servicio de la Flota del Norte en enero de 1970. En los planes estaba construir diez naves de este tipo, pero se limitaron a solo una ya que resultó más cara de lo que se esperaba. Según las estimaciones, su valor superó los 2.000 millones de rublos soviéticos. Por ejemplo, un auto en 1970 se podía comprar por 3.500 rublos.

Además, sus pruebas revelaron defectos en el sistema de misiles, numerosas fallas en el equipo, poca confiabilidad de los ensamblajes y dificultades con el mantenimiento. Se consideró inapropiado modernizar el aparato.

"El relleno del sumergible estaba hecho de diferentes metales y aleaciones, y a menudo había un par de titanio-metal. Cuando entraba en contacto con el agua de mar, se iniciaba una reacción química. Los tornillos, tuercas y todo lo que sujetaba al casco de titanio desde el interior se corroía", señala el contralmirante Valeri Filátov, quien estuvo al mando de Anchar de 1985 a 1987.

A pesar de que la mayoría del tiempo de servicio el Anchar lo pasaba en los hangares, una vez logró demostrar sus habilidades en una misión real. En 1971 detectó al portaaviones estadounidense USS Saratoga y lo persiguió desde el Mar de Groenlandia hasta la Fosa de Brasil. Los estadounidenses hicieron todo lo posible por escapar del submarino desconocido, que jugaba con ellos "como un gato y un ratón", escribe el columnista Protopopov.

Durante el último patrullaje se dañó la bomba centrífuga en uno de los reactores y la tripulación tuvo que regresar a la base, recuerda su capitán Filátov. Nunca ha salido de allí: tras permanecer 25 años en el muelle, en 2010 fue desmantelado.

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