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miércoles, 11 de marzo de 2015

UNIÓN EUROPEA: DEL NAZISMO A LA EUROESCLAVITUD

En el verano de 1944 oficiales de las SS y representantes de industrias y bancos alemanes, previendo la derrota nazi, se reunieron en secreto para planificar un futuro Cuarto Reich. Su plan era reemplazar la ocupación física de Europa por la dominación económica controlada. El cerebro de este plan se convirtió en segundo canciller de la Alemania democrática. Las empresas alemanas que apoyaron a los nazis financiaron la Comunidad Económica Europea. Y, como moscas atrapadas en la telaraña, estamos cayendo en la euro-esclavitud.





El 10 de agosto de 1944, tiene lugar una importante reunión en el Hotel Casa Roja de Estrasburgo. Asisten a ella representantes de las principales industrias alemanas con intereses en Francia. Les ha convocado uno de los máximos dirigentes de las SS. Su objetivo es dar los pasos necesarios que, en un futuro, permitan reemplazar la ocupación física de Europa por la ocupación económica controlada.

En esos momentos han transcurrido dos meses desde que los aliados ocuparon Roma y desembarcaron en Normandía. Los soviéticos han llevado a cabo una larga serie de contraofensivas que han obligado a las aguerridas tropas nazis a batirse en penosa retirada. Tanto los grandes financieros de los países aliados como las mentes más lúcidas dentro de la propia Alemania se preparan para un nuevo orden mundial.

Es en ese contexto histórico cuando tiene lugar dicha reunión, que con toda seguridad es sólo la continuación de otras anteriores en Alemania. Porque si tenemos conocimiento de ésta, sólo es debido a que puede asistir a la misma un agente secreto francés. Así se explica en el Informe de Inteligencia Militar USA EW-Pa 128 que, con fecha 7 de noviembre de 1944, da cuenta de lo ocurrido en la misma. Hoy conocido como Red House Report, por el hotel donde tuvo lugar el encuentro, con pleno conocimiento del general Eisenhower el informe ha sido enviado desde la Embajada norteamericana en Londres a Cordell Hull, Secretario de Estado de EE UU, quien aparentemente lo clasifica como una fantasía.

Asisten al encuentro representantes de importantes empresas como Volkswagen, Krupp y Messerschmitt, así como funcionarios de la Secretaría de Marina y del Ministerio de Armamentos. Cualquier alemán bien informado y capaz de escapar a la hipnosis colectiva, sabe ya en esos momentos que la caída de los dioses nacional-socialistas está próxima. Por orden del Führer, cualquiera que exprese ideas derrotistas de este tipo sufrirá las iras de la Gestapo. Pero, sabiéndose protegido por Himmler que seguramente está detrás de este plan, el Obergruppenführer honorario de las SS Dr. Scheid habla alto y claro a los industriales, con quienes mantiene relaciones empresariales:

«La industria alemana –recoge el Informe– ha de darse cuenta de que no se puede ganar la guerra. Y se deben dar pasos en la preparación para una campaña comercial de post-guerra. Cada empresario debe establecer contactos y alianzas con empresas extranjeras, pero esto debe hacerse de forma individual y sin atraer sospechas». Scheid les insta a pedir prestadas sumas importantes a otros países después de la guerra, explotando las finanzas de las empresas alemanas ya utilizadas como tapaderas útiles para la penetración económica en el extranjero… (Continúa en AÑO/CERO 285).   FUENTE

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