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jueves, 9 de agosto de 2018

¿Matará la guerra comercial al gas natural licuado estadounidense?



China prevé aplicar aranceles del 25% para una nueva lista de productos estadounidenses por 16.000 millones de dólares que entrarán en vigor el 23 de agosto en respuesta a las acciones similares de EEUU. La lista incluye al gas natural licuado (GNL), entre otros bienes importantes. Los expertos opinan que será un fuerte golpe para EEUU.

El año pasado, China fue el segundo importador del GNL del mundo. El país compró 38 millones de toneladas de este tipo de combustible. Al mismo tiempo, el país asiático representó más del 15% de las exportaciones estadounidenses del GNL. Según las estimaciones de la Agencia Internacional de la Energía, este año China se convertiría en el mayor importador mundial de GNL.

El presidente de EEUU, Donald Trump, tenía grandes esperanzas respecto al GNL y prometió convertir a Estados Unidos en una superpotencia energética. China es el país que podría jugar un importante papel en este proceso. Las autoridades del país anunciaron una campaña para combatir la contaminación del aire. En este contexto, China cierra masivamente las obsoletas centrales eléctricas de carbón y pasa a las fuentes de energía limpia.

Durante las negociaciones de mediados de mayo, cuando todavía se esperaba que fuera posible evitar la guerra comercial, el vice primer ministro chino, Liu He, y el secretario de Comercio de Estados Unidos, Wilbur Ross, acordaron la compra de un volumen adicional de productos agrícolas y de energía de EEUU por un valor de 70.000 millones de dólares.

Sin embargo, comenzó la guerra comercial y arruinó estas perspectivas. Aunque la guerra comercial fue iniciada por Estados Unidos, afectará, en primer lugar, los planes estadounidenses de convertirse en una superpotencia energética. Mientras tanto, es poco probable que tenga un gran impacto en China como potencia comercial, comentó a Sputnik Mei Xinyu, experto del Centro del comercio internacional y cooperación económica del Ministerio de Comercio de China.

"Estados Unidos ocupa el segundo lugar en el mundo después de China en términos de exportaciones. Sin embargo, la brecha entre estos dos países es casi el doble (…) Aunque Estados Unidos impone aranceles a los productos chinos, no puede expulsar los productos chinos ni siquiera de su propio mercado", indicó Mei Xinyu.

El analista recordó que en julio de este año EEUU impuso los primeros aranceles del 25% sobre los productos chinos por un valor de 34.000 millones de dólares, y el mismo mes, las importaciones procedentes de China crecieron un 12,2%.

"Es decir, el impacto de los aranceles estadounidenses en China es muy limitado, el efecto máximo lo pueden tener solo al comienzo de la guerra comercial. Pero para Estados Unidos, sus consecuencias a largo plazo serán más significativas y graves", pronosticó Mei Xinyu.


Mientras tanto, los planes de China para la gasificación y la transición a la energía limpia no cambiarán a pesar de los aranceles sobre el gas estadounidense. Simplemente lo sustituirá por productos de otros países.

Así, en julio, dos buques rusos, Vladimir Rusanov y Eduard Toll, enviaron a China el primer lote de gas dentro del proyecto Yamal GNL. Además, Pekín está negociando con Moscú el aumento del suministro de este combustible. Se están elaborando las opciones para construir la segunda rama del gasoducto Fuerza de Siberia. Asimismo, en febrero de este año, Gazprom propuso instalar tuberías para la entrega del gas de la isla de Sajalín a China.

El conflicto comercial entre Estados Unidos y China involucra cada vez a más sectores de la economía y una mayor cantidad de bienes. Anteriormente se informó que había llegado el turno del petróleo. Pekín decidió negarse a la compra del crudo estadounidense.

Una de las mayores compañías petroleras chinas, Sinopec, suspendió hasta fin de año la importación de 300.000 barriles por mes.

La disputa comercial entre Estados Unidos y China comenzó después de que Washington impusiera fuertes aranceles al acero y al aluminio y prohibiera las exportaciones a la empresa china de telecomunicaciones ZTE.

El primer tramo de aranceles estadounidenses sobre productos chinos por un valor de 34.000 millones de dólares entró en vigencia el 6 de julio.

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