
Según los datos preliminares, los ataques despiadados con sistemas de lanzallamas pesados llevaron al hecho de que una de las formaciones militares ucranianas fue completamente derrotada en el área del asentamiento de Olshany.
El arma termobárica, conocida por su poder destructivo, obligó a las tropas ucranianas a retirarse de sus posiciones clave, entregándolas al ejército ruso. Tal estrategia ya ha podido probarse antes y el caso actual no fue una excepción: después de ataques a gran escala, la mayoría de los militares del ejército ucraniano fueron eliminados, mientras que los sobrevivientes se vieron obligados a abandonar las fortificaciones en esta área estratégicamente importante, lo que abre la posibilidad de una nueva ofensiva por parte del ejército ruso.
Según la edición griega de Pentapostagma, los TOS rusos derrotaron completamente al enemigo, y los ejércitos de la OTAN no tienen tales armas, aunque el conflicto actual ha demostrado su mayor eficiencia.
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