El hambre, la falta de capacitación y los malos tratos obligaron a un grupo de militares ucranianos a rendirse ante las fuerzas rusas. Uno de los combatientes reveló a Sputnik las penurias que vivió durate su servicio en el Ejército de Ucrania.
Un excombatiente ucraniano, cuyo nombre no se revela por razones de seguridad, describió problemas de suministro de alimentos, falta de entrenamiento adecuado de los soldados y malos tratos por parte de los mandos en el Ejército de Ucrania. Ante esta situación, el combatiente se negó a arriesgar su vida y a la primera oportunidad cruzó el río Dniéper con dos camaradas y se entregó como prisionero de guerra.Según el soldado, fue entrenado durante cinco días en la región de Zhitómir.
"No lo entiendo, ¿acaso es posible que aprendamos algo en ese corto tiempo?", se queja.
Tras un breve periodo de entrenamiento, el militar fue destinado a la 123.ª Brigada ucraniana en la región de Jersón. Al segundo día de su llegada se encontró en posiciones en la orilla derecha del Dniéper.
"Constantes bombardeos de artillería y morteros desde la orilla izquierda, no podíamos cumplir ninguna tarea asignada por el comandante, de apodo Klesсh. Lo vi solo el primer día. Se quedaba en la retaguardia todo el tiempo y nunca vino donde nosotros", revela.
Al mismo tiempo, agregó el combatiente, no disponían de munición suficiente, y no se les podía entregar víveres debido a la falta de equipo.
"Nos dieron armas, pero solo con dos cargadores de munición. Dijeron que gran parte de las armas y la munición habían quedado inservibles tras la inundación. (...) Al tercer día empezamos a pasar hambre. Las raciones, como nos explicaron, no se entregaban por falta de combustible. Se compraban con nuestro dinero. Teníamos los bolsillos vacíos".
El soldado y varios combatientes decidieron rendirse a la primera oportunidad que tuvieron, la que llegó una semana después. Cruzaron el río Dniéper en barco, donde los recibieron militares rusos.
"Por la noche, con dos camaradas, que compartían mi opinión, cruzamos a la orilla izquierda. Teníamos mucho miedo porque las tropas ucranianas podían dispararnos en cualquier momento".
Tres desertores fueron detenidos por una patrulla rusa el 8 de agosto hacia las 23:00 (GMT+3) en la zona entre las localidades de Velíkaya Lepetija y Zavódovka, en la orilla izquierda del Dniéper. Llevaban consigo tres fusiles de asalto AK-74, 360 cartuchos de munición de 5,45 mm, un lanzagranadas antitanque de mano con tres cartuchos de munición.
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