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domingo, 12 de marzo de 2017

Estados Unidos ya separó a Baja California de México


Con los cambios constitucionales realizados desde la promulgación del Tratado de Libre Comercio para Norteamérica firmado por nuestro país en el último tramo del presidente Carlos Salinas de Gortari, se activaron una serie de reformas que han alcanzado su cúspide en el actual gobierno de Enrique Peña Nieto, que bien pueden encuadrar en una verdadera entrega de la soberanía.

Todo esto lleva a la península de Baja California, el territorio más despoblado de México, a colocarlo exactamente en la misma posición geopolítica cuando fue entregada por Benito Juárez a los Estados Unidos con un título de concesión en uno de los actos más comprometedores de nuestra historia.

Estados Unidos ya separó a Baja California de México, es una frase que escribo no a modo de interrogación. Podrán decir que es una declaración aventurada, irresponsable y sin sustento, pero se trata de una verdad histórica que siempre ha estado a la vista de todos pero no nos hemos dado el tiempo para reparar en ella.

El distanciamiento natural, son las aguas internacionales del Golfo de California de las que México como nación nunca ha reclamado su soberanía total y absoluta ni ha dado los pasos formales para incorporarlo al territorio nacional. Se optó únicamente en el gobierno de Luis Echeverría por declararlo como Zona Económica Exclusiva, con lo que nuestro país adquiere los derechos de vigilancia y explotación de sus recursos marinos y minerales, de acuerdo a un tratado bajo la Convención del Mar (O.N.U.), que tiene el reconocimiento oficial de más de 150 países… ¡a excepción de los Estados Unidos!

(Esto explica la razón por la que en agosto de 2006 ingresó un Guardacostas de la Armada de EEUU al Golfo de California en acción furtiva para detener en aguas internacionales al narcotraficante Francisco Javier Arellano Félix, sin que esto haya generado un reclamo de México).

Y la separación política de la península de Baja California del macizo continental, ocurre en base al denominado Tratado de Límites entre los Estados Unidos Mexicanos y los Estados Unidos de América, firmado en la ciudad de México el 30 de diciembre de 1853 y que se encuentra vigente a la fecha (Gasden Purchase), donde se establece un derecho de paso libre para que nuestros vecinos del norte tengan acceso directo al Golfo de California a través del cauce del río Colorado.

Muchos dirán: ¡El cauce del río Colorado en el limite fronterizo está seco! ¡El tratado Gasden establece claramente que el paso libre al Golfo de California lo deberán hacer los ciudadanos de Estados Unidos en buques!… Y la respuesta será, ¿acaso no existen los buques anfibios denominados hovercrafts de los que la armada norteamericana tiene en diversas especificaciones?


Además bastaría con que Washington dispusiera la apertura de tres diques en su territorio para hacer de nueva cuenta navegable el Río Colorado y darle un uso tal y como lo establece ese tratado en su artículo 4.

Todo esto parecerán exageraciones puesto que en el momento actual existe una excelente relación con nuestros vecinos del norte, que no se atreverían a dar un paso de tal magnitud haciendo valer ese derecho de vía que se les otorgó a través del acuerdo Gasden. Pero bien, los hechos aquí descritos son la base del título ESTADOS UNIDOS YA SEPARÓ A BAJA CALIFORNIA DE MÉXICO a lo que agregaría Y NUESTRO PAÍS ESTUVO DE ACUERDO.

LA CESIÓN DE LA SOBERANÍA PLANTA INTERESES DE WASHINGTON EN BAJA CALIFORNIA

Sin haber ajustado, revisado o derogado este tratado de límites, se continúan dando pasos concretos para la siembra de más intereses de Washington en la península de Baja California, no sólo en tierra firme sino ahora, orientados directamente a las aguas del Golfo de California donde ya se dieron a conocer los estudios para la exploración de hidrocarburos.



Además de la entrega que hizo Benito Juárez a través de la Concesión Leese en 1866, están documentados en forma pública más de 20 intentos formales de los Estados Unidos por adquirir la península completa. (Se desconocen los que se han hecho por vía privada que seguramente también han ocurrido).

Uno de los últimos fue a través de la “Lower California Purchase Society”, fundada ex profeso para la transacción con el consenso de varios gobernadores de los Estados Unidos. La carta de intención fue remitida al presidente Álvaro Obregón en 1922, quien de manera cortés declinó la oferta. (Ver más en Tiene USA a México donde Quería).

Los vecinos del norte son imprevisibles dados sus intereses que mueven por todo el mundo, tal y como ocurrió en los inicios de la Segunda Guerra Mundial, cuando el comandante de las fuerzas armadas del Pacífico Lázaro Cárdenas, ¡se enteró sorpresivamente que ya habían ingresado tropas y unidades del Ejército de los Estados Unidos a Baja California para instalar bases aéreas!, situación embarazosa que hizo del conocimiento del entonces presidente Manuel Ávila Camacho en una misiva fechada el 3 de enero de 1942.

MODIFICACIONES DEL ARTÍCULO 27 CONSTITUCIONAL

Con todos esos antecedentes, no hace falta ser un investigador o detective para darse cuenta a qué nacionalidad pertencen los principales extranjeros que adquieren tierras en la península de Baja California, donde se han ocupado grandes extensiones, principalmente de playas, ahora con mayor facilidad gracias a la iniciativa que modificó el artículo 27 de la Constitución del priista Manlio Fabio Beltrones, que fue aprobada en abril de 2013 con la mayoría tricolor y del PAN y que está pendiente en el Senado.

Esta parece una iniciativa dirigida a “conectar” la península de Baja California con los Estados Unidos, puesto que ahora también en la franja fronteriza los extranjeros estarían en condiciones adquirir tierras. Y nos referimos a la peninsula de Baja California porque está muy claro que no existen intenciones de adquisiciones masivas de ciudadanos de Guatemala en la frontera con Chiapas ni de beliceños en la frontera con Quintana Roo.

Tampoco hay reportes de intención de adquisiciones notorias de terrenos por ciudadanos de los Estados Unidos en otras partes de la frontera colindantes con Tamaulipas, Nuevo León y Chihuahua, si acaso en Sonora.

Esta es una reforma dirigida a Baja California (ver Rosarito, Tijuana y sur de Mexicali y más notoriamente en la porcion sur de la península) que forma parte de lo que bien puede encuadrar en una cesión de soberanía una vez que el senado la ratifique, para lo que ya hay presión.

LAS AGUAS DEL GOLFO DE CALIFORNIA


No tardan en concederse los permisos de exploración para extracción de hidrocarburos de las aguas internacionales del Golfo de California. Si PEMEX ya está en quiebra, queda claro que no vendrán a instalarse empresas europeas, rusas o de Arabia Saudita.

La reforma energética impulsada por Enrique Peña Nieto ha creado el marco perfecto para el ingreso de empresas norteamericanas a una zona que Washington reconoce como aguas internacionales puesto que no ha firmado los tratados de la Convención del Mar de la O.N.U.

Con esto va aparejada la posibilidad que la vigilancia de los intereses de Estados Unidos no los hará nuestra Armada (que ni embarcaciones suficientes tiene), sino la de los Estados Unidos tal y como lo realiza en las aguas internacionales del Golfo de Mexico.

LA POSIBILIDAD ESTÁ ABIERTA


Con todos los hechos relatados, las reacciones imprevisibles de Washington y ahora aderezadas con grandes posibilidades de que un republicano de nombre Donald Trump llegue a la Casa Blanca, la soberanía de este territorio nuevamente está en juego.

Las intenciones militaristas del empresario son públicas. Igual su animadversión a México, donde su lema de campaña “devolver la grandeza a los Estados Unidos” puede tomarse en tono de amenaza.

Todas estas “concesiones graciosas”, a la luz de los acontecimientos recientes, deben de adquirir un aspecto de seriedad, porque se sabe que siempre para avanzar hay facilidades pero para retroceder muchas dificultades. (Basta sólo citar el tema de la expropiación petrolera de 1938 donde sale a relucir de nueva cuenta el multicitado artículo 27 constitucional. Y la famosa Concesión Leese de Benito Juárez también tuvo que dirimirse en tribunales y en una comisión especial de reclamaciones que permaneció vigente hasta principios del pasado siglo).


¿O acaso ya se trata de una entrega pactada?, ¿cuál será el verdadero contenido de la cláusula secreta del Tratado Guadalupe Hidalgo?

Y tal vez nosotros en México no lo percibimos, pero la anexión de la península de Baja California a los Estados Unidos es un tema que recientemente ha revivido en la Unión Americana con la publicación de dos libros en el ámbito de la política/ficción (PRESIDENTIAL DIARY y BAJA U.S.A. THE 51 STATE), además que es un asunto que se debate en foros de internet donde se exponen pros y contras.

Y claro, se soslaya la principal opinión que debe ser la de los actuales residentes de la península.

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