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lunes, 6 de febrero de 2017

¿Es Donald Trump un nuevo Hitler?

Es una pregunta que cada vez más gente se hace, pero para empezar comencemos con lo primero.



¿Podrá terminar Trump su primer periodo cómo presidente de los EEUU?

Pues tal como se ven las cosas está de dudarse. Su arribo a la Casa Blanca no fue bienvenido por muchos; pero ya una vez instalado en la oficina oval se ha encargado de encontrar nuevos enemigos, aparte de los que ya traía arrastrando desde que inició su campaña electoral, emitiendo decretos a diestra y siniestra que afectan directamente a intereses muy poderosos.

Hacer un resumen de todas sus acciones de gobierno controvertidas sería un poco largo, así que sólo mencionaré las más importantes.

La primera fue sacar a los EEUU del Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica, TPP, situación que afectó gravemente a las corporaciones industriales y de comercio globales.

La segunda fue decretar la renegociación del tratado de libre comercio de América del norte, TLCAN, acción qué afecta directamente a importantes conglomerados industriales estadounidenses, amén de a la economía mexicana.

La tercera es colocar al ultra derechista, racista y supremacista blanco, Steven Bannon, cómo estratega en jefe de la geopolítica estadounidense; así es, lo ha puesto al frente del consejo de seguridad nacional.  Éste sujeto es el gurú de Trump y su mano derecha.  Es la mente "maestra" detrás del programa de gobierno de Trump, pero es un tipo bastante peligroso por su extremismo.

Cuando Trump fue a visitar la sede de la CIA inmediatamente después de ser investido cómo presidente, fue a advertirles que Bannon sería su jefe, pues el consejo de seguridad nacional es el órgano ejecutivo que está por encima de todos ellos, inclusive sobre el pentágono.  Así que en realidad fue a enfrentarlos por su agresividad mostrada hacia su persona, aunque la nota de prensa dijera que sólo fue una reunión amistosa.

Recuerdo que cuando la polémica llamada telefónica de Trump a Peña Nieto, estaban ahí presentes, "asesorando" al presidente yankee, precisamente este sujeto, Steven Bannon, y el yerno de Trump, el judío Jared Kushner.

La cuarta es acusar a China de practicar un comercio desleal con los EEUU a través de mantener artificialmente depreciado el Yuan con respecto al Dólar, situación que lo ha llevado a considerar seriamente la devaluación de la moneda estadounidense por considerar que, "su valor elevado es un obstáculo que está llevando a la ruina a los EEUU", según sus propias palabras.

También el estratega en jefe de Trump, Steven Bannon, habría declarado que en 5 o 10 años los EEUU entrarían en guerra militar contra China e Irán; guerra cuyo objetivo sería mantener  la supremacía del imperio yankee en el mundo.

Dentro de los EEUU estaría llevando a cabo reformas fundamentales como derogar el obamacare, así como el 70% de los demás decretos de su predecesor, incluyendo el acuerdo nuclear con Irán.  También estaría limpiando los altos mandos de los órganos de poder cómo la CIA, el FBI y el pentágono.

También estaría quitando la financiación estatal a las clínicas que practican abortos, así como a los programas del gobierno anterior que promovían la agenda gay o LGTB y, estaría prohibiendo las ONG'S que promueven tales prácticas.  Llegando al extremo de pedir a los funcionarios de gobierno del sexo femenino vestirse como mujeres.

Ésta última medida ya raya en el fanatismo religioso, recordándome a los fanáticos extremistas musulmanes takfirís que quieren imponer la sharía a todos.

Otra de sus medidas controvertidas es el rechazo a la teoría del cambio climático provocado por la actividad humana y, por consiguiente, el rechazo a los protocolos de Kyoto, así como a los acuerdos alcanzados en la reciente cumbre sobre cambio climático celebrada en París.  Para muchos ésta medida de Trump representa el apocalipsis climático, poniendo en peligro la supervivencia de la especie humana.

Como verán, Trump representa lo que muchos teóricos de la conspiración desearon ver en un líder, pero también representa una amenaza para muchos otros.

Y esos muchos otros eventualmente buscarán como eliminar a Donald Trump.

Esa es una percepción que comparte mucha gente, no solo los de la élite que se ve perjudicada por las acciones de Donald Trump, pues, como en el caso de los mexicanos, sus medidas afectarán directamente a millones de ellos.

Trump encarna el moderno nacionalismo, pero no un nacionalismo sano, al menos no lo parece así en muchas de sus acciones de gobierno que ha emprendido, como la discriminación a algunos sectores de la sociedad estadounidense y a determinados grupos de extranjeros, como los inmigrantes musulmanes de los países a los que ellos han invadido y destruido, a excepción de los aliados de Israel como Arabia Saudita y Egipto.

Otro hecho delicado es la petición de Trump a los empleados de gobierno de sexo femenino a vestirse como mujeres.  Y es preocupante porque eso ya es meterse con la vida privada de la gente, además, ¿Quién tiene el derecho a decidir que es vestirse como hombre o mujer?; eso es algo subjetivo. De ahí a prohibir determinada religión, tradición o costumbre, solo por el hecho de que  a él no le guste, sólo le separa un paso.

Y así lo han entendido algunas comunidades indígenas autóctonas estadounidenses al advertir que Donald Trump las quiere exterminar.

Así empezó Hitler, discriminando a ciertos sectores de la sociedad alemana como los gitanos, los comunistas, los gays y los judíos.  Pero antes de ellos, comenzó a discriminar a los propios alemanes que padeciesen alguna discapacidad; incluso con ellos empezó a ensayar sus métodos de exterminio en masa como lo fueron las cámaras de gases.

Cuando Hitler comenzó a amenazar a sus vecinos nadie hizo nada, pues pensaron: no somos nosotros, a nosotros no nos pasará.  Así que cuando Hitler invadió Checoslovaquia el mundo no reaccionó, y cuando atacó Lituania tampoco actuó, y cuando invadió Polonia  tampoco hicieron nada.  Solo hasta que vieron afectados directamente sus intereses fue cuando se movilizaron.

Pues así está el día de hoy el mundo respecto a Donald Trump; no digo que Trump sea un nuevo Hitler, pero el perfil lo cubre, al menos en algunos aspectos.  Y lo afirmo por lo anteriormente expuesto, y porque así como Hitler empezó a amenazar a sus vecinos, así lo está haciendo Donald Trump. 

Hitler decía que los demás se habían aprovechado de Alemania y hacia reclamaciones territoriales a sus vecinos porque presuntamente los alemanes tenían derecho sobre esas tierras al haber una importante comunidad germana allí.  Es así como invadió a sus vecinos y se anexó parte de su territorio.

Así está Trump, dice que los mexicanos nos hemos aprovechado de los estadounidenses y ha amenazado con enviar fuerzas militares a México para combatir el narcotráfico”, porque según él, no permitirá que sigan destruyendo sus ciudades, toda una retórica falaz y tendenciosa, encaminada a lograr una ocupación militar de México y su posterior desmembramiento.  Claro, el gobierno mexicano salió a decir que era falsa la noticia, pero la duda quedó ahí.

Sumando ésto a los reclamos de Donald Trump hacia China y Alemania a los que ha acusado de aprovecharse de los EEUU, la similitud entre ambos casos toma más fuerza.

A china le ha recriminado la supuesta devaluación artificial del Yuan para darle una ventaja competitiva a las manufacturas chinas; a Alemania la ha acusado de algo similar, pues según Trump Alemania utiliza el Euro para darle una ventaja competitiva a sus productos, pues según él,  Alemania mantiene artificialmente bajo el precio del Euro respecto al Dólar, es decir, lo mantiene por debajo de su valor real.

Por estas razones estamos ante una incógnita, pues aunque Trump ha venido a cumplir muchos de los deseos de los conspiracionistas (entre ellos yo), es decir, ha hecho posible la anulación del TTP, la eliminación de la agenda LGTB, ha acabado con la promoción y financiación estatal del aborto, parece promover los valores judeo-cristianos, ha deslegitimado la hipótesis del cambio climático provocado por la actividad humana (en ésto no estoy del todo de acuerdo pues creo el factor humano es clave) etcétera; también ha tomado medidas que van en el sentido contrario, como las que ya comenté.

Algunos dicen que Hitler fue el resultado de una profunda crisis económica que vivía Alemania por causa de las sanciones económicas impuestas por las naciones vencedoras de la primera guerra mundial, y que Trump es el resultado de la crisis económica que padece Estados Unidos, pero en realidad casi nada tiene que ver una cosa con la otra, a excepción de la personalidad de ambos personajes, pues la crisis estadounidense no se compara en nada a lo que vivía la Alemania pre-nazi; aquello si era verdaderamente desastroso, con un marco alemán sufriendo una devaluación descomunal, todo lo contrario al Dólar actual; también los problemas económicos germanos eran consecuencia directa de las sanciones económicas internacionales, en cambio la crisis económica estadounidense es consecuencia directa de la mala administración de sus autoridades, específicamente de la pésima política monetaria de la FED, y no por sanciones internacionales o como consecuencia de medidas tomadas por terceros.

Por todo lo anterior se vale preguntarnos: ¿es Donald Trump la reencarnación de Hitler?  Pues no hay una respuesta hasta el momento, pero lo podría ser; pero de lo que no hay duda es que su reinado marcará un punto de inflexión en la historia humana reciente; ya lo estamos viendo. 


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